El gobierno boliviano se enfrenta a una creciente crisis por la calidad de la gasolina, tras meses de advertencias sobre combustible adulterado que ha causado daños en vehículos a lo largo del país. Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) ha habilitado un registro para que los propietarios afectados puedan reclamar un seguro, mientras simultáneamente implementa un plan de aditivación para mejorar la calidad del combustible. Sin embargo, la falta de claridad sobre los montos de compensación y la persistencia de filas en las estaciones de servicio generan incertidumbre y frustración entre los ciudadanos.
El registro para acceder al seguro por los daños atribuidos a la gasolina desestabilizada comenzó el 3 de marzo a través del Sistema de Registro y Evaluación de Contingencias (SREC). El proceso está organizado por cronograma de placas, buscando evitar la saturación del sistema. Las placas que terminan en números del 1 al 5 pueden registrarse hasta el 8 de marzo, las del 6 al 0 hasta el 15 de marzo, y los rezagados hasta el 31 de marzo.
El proceso de registro en el SREC se divide en dos etapas: la validación de datos del vehículo y del propietario, y la declaración del tipo de daño sufrido. Se requieren documentos como el Registro Único de Automotores (RUAT), el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT), cédula de identidad, número de celular, detalles de los daños (recibos, facturas, fotografías, informes), una declaración jurada generada automáticamente en el sistema, datos de la cuenta bancaria y un acuerdo de compensación.
Según Sebastián Daroca, vicepresidente nacional de operaciones de YPFB, los daños se clasificarán en tres niveles: leve, medio y grave. Los daños leves serán verificados de forma automática, mientras que los daños medios requerirán la revisión de peritos y los daños graves implicarán la inspección del vehículo en talleres habilitados por el seguro. La compensación económica se determinará en función del tipo de daño y la marca del vehículo, con un plazo estimado de 30 días para la evaluación de los reclamos y 15 días adicionales para la verificación antes de proceder al pago.
YPFB ha habilitado canales de atención al usuario para facilitar el proceso de reclamos, incluyendo una plataforma en WhatsApp (72150600) y una línea telefónica (508-500-88). Sin embargo, la falta de información clara sobre los montos de cobertura del seguro ha generado inquietud entre los propietarios de vehículos.
En paralelo al registro de reclamos, YPFB ha puesto en marcha un plan de incorporación de aditivos a la gasolina, con el objetivo de reforzar su estabilidad y limpiar los sistemas de combustión de los motores. El vicepresidente Daroca explicó que se utilizarán antioxidantes y detergentes para prevenir la degradación del combustible durante su almacenamiento y transporte, y para optimizar el funcionamiento de los motores. El proceso de aditivación comenzó el 3 de marzo, tras una fase logística previa que incluyó la recepción de 17 toneladas de aditivos provenientes de Brasil.
Daroca reconoció que la implementación del plan de aditivación ha provocado una "leve demora" en el despacho de gasolina, lo que ha generado filas en algunas estaciones de servicio. Sin embargo, enfatizó que no existe un problema con el suministro de combustible al país. La aditivación se aplicará en dos etapas: una fase inicial de tres semanas con una dosis alta de aditivos para una limpieza rápida de los sistemas de combustión, seguida de una fase de mantenimiento con dosis más bajas para una limpieza preventiva.
La crisis de la gasolina no es nueva. La Cámara Automotor Boliviana alertó sobre los problemas de calidad del combustible hace más de cinco meses, en septiembre pasado, enviando cartas al entonces presidente de YPFB, Armin Dorgathen, y al director ejecutivo de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), Joel Callau. En sus misivas, la Cámara advirtió sobre un incremento sostenido de quejas de usuarios y talleres especializados, quienes reportaron fallos de encendido, pérdida de potencia y daños irreversibles en los motores.
La Cámara Automotor Boliviana señaló que los problemas estaban relacionados con la calidad de la gasolina, que se encontraba por debajo de los estándares internacionales requeridos para el correcto funcionamiento de los motores modernos. Además, remarcó que ninguna marca automotriz reconoce los daños ocasionados por la baja calidad del combustible dentro de sus garantías de fábrica.
La situación actual plantea interrogantes sobre la responsabilidad de YPFB y la ANH en la supervisión de la calidad del combustible. La demora en la implementación de medidas preventivas y la falta de transparencia en la información sobre los montos de compensación del seguro generan desconfianza entre los ciudadanos.
La persistencia de filas en las estaciones de servicio, a pesar de las declaraciones de YPFB sobre la estabilidad del suministro, también alimenta la preocupación. Algunos propietarios de vehículos han denunciado que se ven obligados a comprar gasolina revendida a precios más altos, debido a la escasez en las estaciones de servicio oficiales.
El gobierno boliviano enfrenta el desafío de resolver la crisis de la gasolina de manera rápida y transparente, garantizando la calidad del combustible y brindando una compensación justa a los propietarios de vehículos afectados. La falta de una respuesta efectiva podría tener consecuencias negativas para la economía y la confianza de los ciudadanos en las instituciones del Estado. La reunión prevista con el ministro de Hidrocarburos la próxima semana, mencionada por representantes del transporte libre, es crucial para establecer un diálogo constructivo y encontrar soluciones concretas a este problema.


