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¡Guerra en Oriente Medio Sacude Wall Street! ¿Quién Gana, Quién Pierde?

Las empresas de defensa y las aerolíneas mostraron las dos caras de la incertidumbre causada por la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, al anotar las primeras sendas subidas mientras las segundas registraron fuertes pérdidas.

¡Guerra en Oriente Medio Sacude Wall Street! ¿Quién Gana, Quién Pierde?

Nueva York – La primera jornada bursátil tras los ataques contra Irán ha revelado una marcada división en Wall Street, con las empresas de defensa experimentando un auge significativo mientras que las aerolíneas sufren fuertes pérdidas. La incertidumbre generada por la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel ha provocado una reconfiguración de las inversiones, reflejando las expectativas de un conflicto prolongado y sus consecuencias económicas.

Al cierre de las operaciones, las contratistas gubernamentales se posicionaron como las grandes beneficiarias de la escalada bélica. Northrop Grumman lideró las ganancias con un impresionante aumento del 6%, seguido de cerca por Ondas (5,85%), Palantir (5,78%), Karman (5,6%), Kratos (5,27%) y Leonardo DRS (4,8%). Estas empresas, especializadas en la fabricación de armamento, sistemas de defensa y tecnología militar, se benefician directamente del aumento de la demanda de sus productos y servicios en tiempos de conflicto.

El impulso alcista se extendió a otras compañías del sector, aunque con incrementos más moderados. RTX (4,71%), Lockheed Martin (3,37%), Raytheon (3,6%), L3Harris (3,82%) y General Dynamics (2,16%) también registraron avances, consolidando la tendencia positiva para la industria de defensa. El fondo indexado iShares U.S. Aerospace and Defense ETF experimentó un aumento del 2,31%, pero su crecimiento acumulado en el último año es aún más notable, superando el 60%. La mitad de este incremento se ha producido desde junio de 2025, coincidiendo con los bombardeos estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes, lo que demuestra la fuerte correlación entre la actividad militar y el rendimiento de las acciones de defensa.

Sin embargo, el panorama para las aerolíneas es considerablemente más sombrío. Las principales compañías del sector se vieron afectadas por la cancelación de rutas en Oriente Medio, debido al cierre del espacio aéreo, y por el fuerte repunte del precio del petróleo, que superó el 6%. Frontier Group Holding sufrió la mayor caída, con una devaluación del 9%, mientras que Air Canada cedió un 6,7%. IAG, en su cotización americana, perdió un 5,9%, al igual que American Airlines Group (4,2%) y JetBlue Airways (5,8%).

Otras aerolíneas también registraron pérdidas, aunque menos pronunciadas. United Airlines Holdings (-2,9%), Delta Air Lines (-2,2%), Southwest Airlines (-2%) y Alaska Air Group (-1,6%) se vieron afectadas por la misma dinámica negativa. La situación se replicó en Europa, donde Norse Atlantic ASA se desplomó un 12,24% y Finnair cedió un 11,03%. Las aerolíneas australiana Qantas (-5,43%) y neozelandesa Air New Zealand (-0,90%) también sufrieron las consecuencias del conflicto.

El analista de IG, Sergio López, explicó que las ventas masivas de acciones de aerolíneas se deben al encarecimiento del combustible y a las cancelaciones de vuelos, lo que comprime los márgenes de beneficio en un momento especialmente delicado. Las aerolíneas, según López, son negocios vulnerables que se ven gravemente afectados cuando el precio del combustible sube y la demanda disminuye simultáneamente.

Tom Essaye, otro analista financiero, considera que el conflicto no tendrá un impacto significativo a largo plazo en las acciones, pero advierte que una desescalada rápida de las tensiones podría aliviar los mercados y disipar los temores a una mayor escalada. Essaye también señaló que un posible cambio de régimen en Irán podría tener efectos positivos, ya que permitiría al país reincorporarse a los mercados mundiales de petróleo, aumentando la oferta y presionando los precios a la baja, lo que beneficiaría a las acciones en general.

En el conjunto de Wall Street, la sesión cerró en terreno mixto. El Dow Jones de Industriales bajó un leve 0,15%, mientras que el S&P 500 subió un 0,04% y el Nasdaq avanzó un 0,36%. La volatilidad del mercado refleja la incertidumbre imperante y la cautela de los inversores ante la posibilidad de una escalada del conflicto.

Las tensiones geopolíticas también se tradujeron en un aumento significativo de los precios del petróleo. El petróleo intermedio de Texas (WTI) se disparó un 6,28%, alcanzando los 71,23 dólares el barril. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidenses también subieron, situándose en torno al 4%.

La situación se complica aún más por las amenazas de la Guardia Revolucionaria iraní, que advirtió que no permitirán el paso de "ni una gota de petróleo" por el estrecho de Ormuz y que prenderán fuego a cualquier barco que intente cruzar por esa vía estratégica. Esta amenaza, de cumplirse, podría tener consecuencias devastadoras para el comercio mundial y provocar una nueva escalada de los precios del petróleo.

El mercado financiero global se mantiene en alerta máxima, a la espera de nuevos acontecimientos que puedan determinar el rumbo del conflicto y sus implicaciones económicas. La volatilidad seguirá siendo la norma en los próximos días, y los inversores deberán actuar con prudencia y evaluar cuidadosamente los riesgos antes de tomar cualquier decisión de inversión. La situación actual exige un análisis exhaustivo de los factores geopolíticos y económicos en juego, así como una comprensión clara de las posibles consecuencias de una escalada del conflicto.

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