ÚLTIMA HORA

Cobertura global las 24 hs. • miércoles, 29 de julio de 2026 • Noticias actualizadas al minuto.

Menú

Tiendas de Barrio al Borde: Extorsión, Impuestos y Gigantes las Asfixian

El presidente de Undeco (Unión Nacional de Comerciantes), Orlando Jiménez, afirmó que más del 50% de tiendas de barrios en Barranquilla y el resto de municipios del departamento del Atlántico, "están sufriendo de problemas tributarios", siendo una problemática más para estos negocios tras la inseguridad y competencia que los azota.

Tiendas de Barrio al Borde: Extorsión, Impuestos y Gigantes las Asfixian

Barranquilla y el departamento del Atlántico enfrentan una crisis silenciosa que amenaza la supervivencia de sus tradicionales tiendas de barrio. Según la Unión Nacional de Comerciantes (Undeco), de las aproximadamente 13.000 tiendas que existen en la región, entre 400 y 500 ya han sido objeto de multas por incumplimiento de las exigencias tributarias impuestas por la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian). Esta situación, sumada a la creciente extorsión y la feroz competencia de las grandes cadenas comerciales, está llevando a muchos pequeños tenderos al borde del colapso.

El problema central radica en la implementación de la factura electrónica y las nuevas obligaciones fiscales que exige la Dian. Orlando Jiménez, presidente de Undeco, explica que los negocios que superen los 490.000 pesos en ventas diarias están obligados a facturar, llevar contabilidad, recaudar el IVA y reportarlo a la Dian, lo que implica la contratación de un contador. Para muchos pequeños comerciantes, cuyas ventas apenas cubren los gastos básicos, esta exigencia resulta inasumible.

“Hay una problemática que estamos viendo en los últimos años y es que con la factura electrónica, la Dian sabe qué cantidad de productos está comprando el tendero o el comerciante. Y con base en esa cantidad de productos que él está comprando mensual y anualmente, pues el Estatuto Tributario Nacional tiene establecido unas obligaciones. Si usted pasa de ventas diarias de 490 mil pesos está obligado a facturar, llevar contabilidad, recaudar el IVA y obligado a reportarlo a la Dian y para ello necesita contar con los servicios de un contador”, declaró Jiménez.

La Dian, si bien concede prórrogas para el pago, finalmente impone multas a quienes no cumplen con las obligaciones, afectando principalmente a los micro y pequeños comerciantes, quienes representan el 5% de los sancionados. Aunque este porcentaje pueda parecer bajo, Jiménez enfatiza que, considerando el número total de tiendas, representa una cifra considerable. “Ya un 5% ha sido sancionado. Estamos hablando de 13.000 tiendas en Barranquilla y el Atlántico. Entonces no es una cifra que digamos súper exagerada porque son más de 13 mil tiendas, pero estamos hablando de que alrededor de 400, 500 tiendas han sido sancionadas por la Dian, cifra considerable si lo miramos de lo que significa una tienda”.

La situación se agrava aún más con la extorsión, un flagelo que azota a los comerciantes de la región. Las amenazas y exigencias de dinero por parte de grupos delincuenciales obligan a muchos tenderos a destinar una parte importante de sus ingresos a pagar “vacunas”, reduciendo aún más sus márgenes de ganancia. A esto se suma la creciente inseguridad, con robos y hurtos que afectan a los establecimientos comerciales.

“Hoy en día una tienda que venda menos de un millón de pesos al día no es viable y si lo es, siempre y cuando la trabaje el esposo y la esposa y se restringan muchas cosas como seguridad social. No pueden salir los fines de semana a compartir en familia y la jornada es muy extensa desde 6 de la mañana hasta 10 de la noche”, explica Jiménez, describiendo las duras condiciones laborales que enfrentan los dueños de las tiendas de barrio.

El panorama económico también refleja una caída en el consumo en las tiendas de barrio. Según un informe reciente de Servipunto, el brazo analítico de Servinformación, el consumo en estos establecimientos disminuyó un 7.1% en 2025, perdiendo su posición como el principal destino de las compras de los hogares. Si bien el valor de las ventas aumentó marginalmente (1.4%), este incremento se debe al aumento del “ticket promedio”, es decir, al gasto por compra, que pasó de $9.325 en 2024 a $10.160 en 2025 y a $10.850 en enero de 2026. Este aumento en el precio de los productos, impulsado por la inflación, no se traduce en un mayor volumen de ventas, sino en una menor cantidad de productos comprados por cada cliente.

La competencia con las grandes cadenas comerciales, como Ara, D1, Olímpica e Ísimo, es otro factor que contribuye a la crisis de las tiendas de barrio. Estas cadenas, con su mayor poder adquisitivo y capacidad logística, ofrecen precios más bajos y una mayor variedad de productos, atrayendo a los consumidores y quitándole “parte de la torta” a los pequeños tenderos.

“Quizás la amenaza más grande es la llegada de las grandes cadenas para los estratos 1, 2 y 3. Desde luego que le ha hecho mella al tendero y le está quitando parte de la 'torta' que el tendero durante 30, 40 o 50 años había manejado. No es fácil porque de verdad que es difícil competir con grandes capitales, con una logística de compras a gran escala”, afirma Jiménez.

La situación es preocupante, ya que las tiendas de barrio no solo son un importante motor económico para las comunidades locales, sino que también cumplen una función social fundamental, ofreciendo productos de primera necesidad y generando empleo. La desaparición de estos establecimientos tendría un impacto negativo en la economía local y en la calidad de vida de los habitantes.

Undeco ha solicitado al gobierno nacional una revisión de las exigencias tributarias para los pequeños comerciantes y la implementación de medidas de apoyo que les permitan cumplir con sus obligaciones fiscales sin poner en riesgo su supervivencia. También se ha pedido una mayor seguridad para proteger a los tenderos de la extorsión y los robos. La respuesta del gobierno a estas demandas será crucial para determinar el futuro de las tiendas de barrio en Barranquilla y el Atlántico. La comunidad espera soluciones urgentes para evitar que estos negocios, que han sido parte fundamental de la vida cotidiana de la región durante décadas, desaparezcan para siempre.

Cobertura en Video