Ad portas de la Operación Renta 2024, los contribuyentes chilenos se enfrentan a una interrogante recurrente: ¿cómo impactan las contribuciones de bienes raíces en la declaración anual del Impuesto a la Renta? Lejos del debate sobre su existencia, la clave reside en comprender su correcto tratamiento tributario, ya que ignorarlo puede significar errores costosos y una incorrecta utilización de gastos o créditos. La experta en tributación, Viviana Puentes, Directora de la Escuela de Auditoría de la Universidad de Las Américas, advierte sobre la importancia de este tema.
Las contribuciones, en esencia, son un impuesto patrimonial que grava la tenencia de un bien raíz, calculado sobre su avalúo fiscal y exigible independientemente de que el contribuyente obtenga ingresos por él. Esta definición básica es el punto de partida para entender su tratamiento en la declaración de renta, el cual, sin embargo, no es uniforme. Depende crucialmente del tipo de contribuyente y del destino que se le dé al inmueble.
Para los contribuyentes de Primera Categoría, aquellos que mantienen bienes raíces incorporados a su activo fijo –como oficinas, locales comerciales, bodegas o cualquier propiedad utilizada para el desarrollo de su actividad económica–, las contribuciones pagadas durante el año constituyen un gasto necesario para producir la renta. Esto significa que pueden ser deducidos del ingreso gravable para efectos del Impuesto a la Renta, reduciendo así la base imponible y, por ende, el monto a pagar. Es fundamental contar con los comprobantes de pago correspondientes para justificar esta deducción ante el Servicio de Impuestos Internos (SII).
Sin embargo, la situación cambia significativamente para otros tipos de contribuyentes. En ciertos casos, las contribuciones no se consideran un gasto deducible, sino que operan como un crédito tributario. Esto implica que el monto pagado por contribuciones puede ser restado directamente del Impuesto a la Renta adeudado, lo que puede resultar en una devolución o una menor obligación tributaria.
Un ejemplo claro de esto lo encontramos en los contribuyentes que usufructúan bienes raíces bajo un régimen de renta presunta agrícola. En este caso, las contribuciones pagadas pueden ser utilizadas como crédito tributario para compensar el impuesto a pagar determinado sobre la renta presunta.
Asimismo, las personas naturales que perciben ingresos por arriendo de bienes raíces también pueden beneficiarse de este tratamiento. Las contribuciones pagadas por el inmueble arrendado pueden ser consideradas como un crédito tributario, reduciendo el impuesto a pagar sobre los ingresos por arriendo.
Otro grupo de contribuyentes que puede acceder a este beneficio son aquellos de Segunda Categoría, afectos al artículo 42 N°2 de la Ley sobre Impuesto a la Renta. Estos contribuyentes, que generalmente corresponden a profesionales independientes y pequeños comerciantes, pueden utilizar las contribuciones pagadas por bienes raíces de su propiedad destinados al ejercicio de su profesión u oficio como crédito tributario.
La complejidad del sistema tributario chileno radica precisamente en estas distinciones. No existe una regla única para todos los contribuyentes, y la correcta aplicación de las normas depende de un análisis cuidadoso de la situación particular de cada uno.
Viviana Puentes enfatiza que estas distinciones no son meramente teóricas. “Ignorarlas puede traducirse en errores en la determinación del Impuesto a la Renta y en una incorrecta utilización de gastos o créditos durante la Operación Renta”, advierte la experta. Un error común es asumir que todas las contribuciones son deducibles, lo que puede llevar a una sobreestimación de los gastos y, por ende, a un cálculo incorrecto del impuesto a pagar.
Para evitar estos errores, es fundamental que los contribuyentes revisen cuidadosamente su situación particular y consulten con un contador o asesor tributario si tienen dudas. Estos profesionales pueden ayudar a determinar el tratamiento tributario correcto de las contribuciones en cada caso y asegurar que la declaración de renta se presente de manera precisa y completa.
El SII también ofrece información y herramientas en su sitio web para ayudar a los contribuyentes a cumplir con sus obligaciones tributarias. Sin embargo, la información disponible puede ser compleja y difícil de entender para aquellos que no están familiarizados con la legislación tributaria.
En definitiva, la Operación Renta 2024 presenta una oportunidad para que los contribuyentes optimicen su carga tributaria, pero para ello es necesario comprender cómo utilizar correctamente el pago de las contribuciones, cuando corresponda. El debate sobre la existencia de este impuesto puede esperar; la prioridad ahora es asegurar que cada contribuyente declare de manera correcta y evite errores costosos. La planificación tributaria y la asesoría profesional son herramientas clave para lograr este objetivo. No se trata solo de pagar impuestos, sino de pagarlos de manera inteligente y eficiente.


