La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) ha informado que, por el momento, no realizará modificaciones en el número de tránsitos diarios de buques que atraviesan la vía interoceánica. Esta decisión se mantiene a pesar de que se ha registrado una disminución en los niveles de precipitaciones, situación atribuida directamente a la influencia del fenómeno climático El Niño. La noticia fue confirmada este jueves por la administradora designada de la vía, la ingeniera Ilya Espino de Marotta.
Durante su intervención, la ingeniera Espino de Marotta confirmó que las lluvias actuales se sitúan por debajo de los niveles considerados óptimos para esta época del año. No obstante, la funcionaria aclaró que la operatividad de la vía no se ha visto comprometida de manera inmediata debido a que los lagos que alimentan el sistema iniciaron el presente periodo con niveles hídricos elevados. Esta situación fue el resultado de una temporada húmeda previa, lo que ha permitido a la administración del Canal contar con un margen de maniobra seguro para gestionar el recurso agua.
A pesar de que el volumen de tráfico de embarcaciones se mantiene estable, la escasez de precipitaciones ya ha obligado a la ACP a implementar los primeros ajustes operativos con un carácter preventivo. Estos ajustes no afectan la cantidad de barcos que pueden pasar, sino las condiciones técnicas bajo las cuales deben hacerlo, específicamente en lo relacionado con el calado máximo autorizado.
La administración del Canal comunicó formalmente a sus clientes la aplicación de dos reducciones consecutivas en el calado máximo, medidas que comenzaron a ejecutarse durante el mes de julio y que se extenderán durante el mes de agosto. Estas medidas afectan específicamente a las embarcaciones de categoría Neopanamax. El cronograma de reducciones indica que, desde el pasado 3 de julio, el calado pasó de 50 pies (15.24 metros) a 49.5 pies (15.09 metros). Posteriormente, el 24 de julio, el calado sufrió una nueva disminución, bajando a 49 pies (14.94 metros).
La ACP ha adelantado que el proceso de ajuste continuará, ya que para el próximo 15 de agosto se tiene prevista una nueva reducción, situando el calado en 48.5 pies (14.78 metros). Técnicamente, el calado es la profundidad que alcanza la parte sumergida de un buque; por lo tanto, una disminución en el calado máximo autorizado obliga a las embarcaciones de mayor tamaño a navegar con menos carga para evitar el riesgo de encallar en la vía.
Este ajuste operativo conlleva una implicación económica directa para la entidad administradora. Dado que el sistema de cobro de peajes del Canal de Panamá se basa en la capacidad y la carga total de los buques, el hecho de que las embarcaciones deban transitar con menos peso se traduce en una disminución de los ingresos percibidos por concepto de peajes.
A pesar del impacto financiero, la ACP destacó que esta medida afecta a una fracción minoritaria de la flota, específicamente a menos del 1.7% de los buques Neopanamax que utilizan la ruta. Según la entidad, esta acción forma parte de una estrategia integral de gestión hídrica y operativa diseñada para garantizar la sostenibilidad de las operaciones de la vía interoceánica a largo plazo.
La ingeniera Espino de Marotta fue enfática al reiterar que, en el corto plazo, no se contempla la implementación de restricciones drásticas en la cantidad de barcos que pueden transitar diariamente. En este sentido, la funcionaria marcó una diferencia clara con la crisis hídrica vivida durante el año 2023, periodo en el cual una sequía severa obligó a la administración a recortar los cupos de tránsito diario de manera prolongada.
Finalmente, la funcionaria aseguró que, en caso de que el escenario climático evolucione hacia una situación que requiera medidas similares a las de 2023, la industria naviera internacional será notificada oficialmente con al menos un mes de anticipación. Por ahora, la administración del Canal de Panamá reafirmó que sus esfuerzos están concentrados en garantizar la continuidad y la competitividad de la ruta comercial, evitando que las fluctuaciones climáticas afecten el flujo del comercio global.


