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Tránsito vehicular en Perú crece por 40vo mes consecutivo impulsado por el consumo y la minería

El mayor movimiento de personas y mercancías, impulsado por el consumo, el turismo, la minería y la construcción, explicó el avance registrado en las carreteras del país durante mayo.

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Tránsito vehicular en Perú crece por 40vo mes consecutivo impulsado por el consumo y la minería
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El tránsito vehicular en el Perú alcanzó un nuevo hito al sumar 40 meses consecutivos de crecimiento, registrando un incremento del 4,3 por ciento en mayo. Este avance se divide entre los vehículos livianos, que crecieron un 5,1 por ciento impulsados por el turismo y festividades, y los pesados, que subieron un 3,4 por ciento gracias al dinamismo de la minería y la construcción. A nivel regional, Piura y Puno lideraron la expansión debido a actividades religiosas y ferias, mientras que San Martín fue la única zona con caída por bloqueos y lluvias. Este flujo refleja una reactivación económica y una renovación del parque automotor que fortalece la conectividad nacional. Pese al panorama optimista, la Asociación Automotriz del Perú advierte que el posible fortalecimiento del Fenómeno de El Niño hacia finales de 2026 podría amenazar la infraestructura vial y afectar sectores clave como la agricultura y el comercio.

El tránsito de vehículos en las carreteras del Perú ha registrado un nuevo periodo de expansión durante el mes de mayo, consolidando una tendencia positiva que ya suma 40 meses consecutivos de crecimiento. De acuerdo con los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el Índice de Flujo Vehicular experimentó un incremento del 4,3% en comparación con mayo de 2025. Este resultado no solo representa una cifra estadística, sino que es un reflejo directo de la intensificación en la circulación de automóviles y camiones, así como del movimiento de personas, mercancías y diversas actividades comerciales en todo el territorio nacional.

El indicador utilizado para medir este fenómeno se basa en el paso de vehículos livianos y pesados a través de las estaciones de peaje del país. Durante el mes de mayo, ambos segmentos mostraron avances significativos, aunque con ritmos distintos. Los vehículos livianos registraron un aumento del 5,1%, mientras que los vehículos pesados crecieron en un 3,4%. Esta distinción es fundamental para el análisis económico, ya que cada grupo de vehículos está vinculado a dinámicas diferentes de la economía nacional: el flujo de autos livianos suele asociarse con el turismo, el consumo y los viajes personales, mientras que el transporte pesado es un indicador clave del traslado de insumos, equipos y productos finales.

Desde la perspectiva de la Asociación Automotriz del Perú (AAP), esta trayectoria ascendente está estrechamente ligada al dinamismo de la actividad económica general. Alberto Morisaki, gerente de Operaciones y Analítica de la institución, subrayó que el Índice de Flujo Vehicular es una herramienta valiosa para observar el movimiento de personas y mercancías, lo que permite obtener una aproximación real sobre el desempeño actual de la economía peruana.

En el caso específico de los vehículos livianos, el crecimiento fue impulsado por diversos factores estacionales y sociales. La movilidad aumentó considerablemente durante el fin de semana largo dedicado al Día del Trabajo, así como por las celebraciones del Día de la Madre y la organización de ferias gastronómicas tanto en Lima como en diversas regiones del país. Estas actividades no solo favorecieron el sector turístico, sino que activaron una cadena de consumo más amplia. El mayor desplazamiento de personas impactó positivamente en las ventas de supermercados, minimarkets y tiendas de conveniencia, además de elevar la demanda de combustibles y beneficiar a los servicios de alojamiento, restaurantes y el transporte interprovincial.

Paralelamente, la AAP destacó que este fenómeno ocurre en conjunto con la renovación del parque automotor. Se ha observado que el incremento en las ventas de vehículos nuevos ha marchado a la par del aumento del flujo vehicular en los últimos dos años. La incorporación de unidades más modernas no solo mejora las condiciones de seguridad vial, sino que introduce tecnologías menos contaminantes en las carreteras.

Por otro lado, el incremento en el flujo de vehículos pesados responde principalmente a la demanda de transporte de mercancías. El crecimiento estuvo asociado al comercio mayorista y al traslado de materiales críticos como metales, minerales, productos de ferretería, combustibles, maquinaria y equipos. En este sentido, el desempeño de los sectores de minería e hidrocarburos jugó un rol decisivo, ya que los mayores volúmenes de producción de cobre, oro, hierro, estaño, gas natural y líquidos de gas natural exigieron una mayor capacidad de transporte. Asimismo, el sector de la construcción contribuyó mediante el consumo interno de cemento para el desarrollo de infraestructura, viviendas multifamiliares, clínicas y plantas industriales.

El análisis regional revela que el crecimiento no fue uniforme. Piura lideró los incrementos con un alza del 8,1%, motivada por actividades religiosas. Puno siguió de cerca con un crecimiento del 8%, impulsado por la festividad de San Isidro Labrador en Juliaca. En Junín, el flujo aumentó un 6,6% debido a procesiones, ferias comerciales y danzas. Arequipa registró un incremento del 5,2%, favorecido por la festividad de la Virgen de Chapi, que atrajo a visitantes nacionales y extranjeros. La Libertad mostró un avance más moderado del 1,9% por la fiesta patronal de San Isidro Labrador en Moche.

La única excepción fue la región San Martín, donde el flujo vehicular cayó un 6,3%. Esta disminución se atribuye al bloqueo de la carretera Fernando Belaúnde Terry durante el paro agrario y a los daños estructurales provocados por lluvias intensas en la provincia de El Dorado.

A pesar del balance positivo y la perspectiva favorable alineada con la inversión y el consumo privado, la AAP advierte sobre un riesgo climático. Un eventual fortalecimiento del Fenómeno de El Niño hacia finales de 2026 e inicios de 2027, junto con el Fenómeno de El Niño Costero, podría afectar la agricultura, el comercio y el turismo, además de causar daños en puentes y carreteras que interrumpan la conectividad nacional.

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