La Habana, Cuba – El dólar estadounidense continúa su ascenso frente al peso cubano, alcanzando los 24 pesos oficiales en la apertura bursátil de hoy, lo que representa un incremento del 0,15% con respecto a la sesión anterior. Este ligero, pero constante, aumento se produce en un contexto económico cubano marcado por la contracción del Producto Interno Bruto (PIB), una inflación persistente y una creciente dolarización, generando incertidumbre sobre las perspectivas de recuperación del país.
Durante la última semana, el dólar ha mostrado una estabilidad relativa, sin embargo, en el último año ha acumulado una subida del 0,23%. Lo más notable es que el dólar acumula cuatro sesiones consecutivas de alza, lo que indica una tendencia alcista que podría intensificarse en el corto plazo. La volatilidad actual, situada en el 7,02%, supera significativamente la volatilidad anual del 4,52%, lo que sugiere un activo con mayores fluctuaciones de lo habitual y, por ende, un mayor riesgo para los inversores y la economía en general.
El gobierno cubano ha proyectado un crecimiento económico del 1% para 2026, una cifra idéntica a la estimada para el año anterior, pero que no se materializó debido a la contracción económica experimentada. El ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso, ha advertido que el país operará en un entorno de “economía de guerra”, enfrentando amenazas, riesgos y tensiones que podrían agudizarse en el próximo año. Esta declaración refleja la gravedad de la situación económica y la necesidad de adoptar medidas urgentes para estabilizar la economía.
Las expectativas de crecimiento se basan principalmente en la mejora de las perspectivas del turismo y los servicios de exportación, especialmente los servicios médicos, que siguen siendo una fuente crucial de divisas para el país. Sin embargo, el éxito de estas estrategias depende de factores externos, como la recuperación del turismo internacional y la estabilidad de los mercados internacionales.
En cuanto a la inflación, el gobierno prevé un aumento del 10% en los precios del mercado formal, lo que representaría una reducción de cinco puntos porcentuales con respecto a la inflación interanual registrada al cierre de 2025, que alcanzó el 14,07%. Si bien esta reducción sería positiva, una inflación del 10% sigue siendo elevada y podría erosionar el poder adquisitivo de la población.
El déficit fiscal estimado para 2026 asciende a 74.500 millones de pesos cubanos, equivalentes a unos 3.100 millones de dólares al tipo de cambio oficial para empresas. Esta cifra es similar a la del año anterior, lo que indica que el gobierno seguirá enfrentando dificultades para equilibrar sus finanzas públicas.
Las autoridades cubanas reconocen la persistencia de problemas estructurales que afectan a la economía, como la escasez de productos básicos, los apagones, la inflación elevada, la dolarización creciente y la fuerte migración. Estos problemas están interrelacionados y se refuerzan mutuamente, creando un círculo vicioso que dificulta la recuperación económica.
Entre 2020 y 2024, la economía cubana se contrajo un 11%, y en 2024 el PIB retrocedió un 1,1%, marcando el segundo año consecutivo de caída. Esta contracción económica ha tenido un impacto significativo en el nivel de vida de la población, aumentando la pobreza y la desigualdad.
El gobierno ha enfatizado la necesidad de atraer inversión extranjera y ha prometido un entorno “más dinámico y transparente” para los inversores, ofreciendo mayores facilidades y garantías. Sin embargo, la inversión extranjera se ha visto obstaculizada por las dificultades financieras actuales, la complejidad del contexto internacional y doméstico, y la falta de confianza de los inversores en la estabilidad económica y política del país.
El peso cubano es la moneda de curso legal en Cuba y es utilizada por la mayoría de la población. Tras la eliminación del peso cubano convertible (CUC) en 2021, el peso cubano se convirtió en la única moneda de curso legal, aunque su valor ha seguido depreciándose frente al dólar. La historia de la moneda cubana es compleja, marcada por devaluaciones y unificaciones monetarias que han generado confusión y desconfianza en la población.
La demanda de divisas ha impulsado el mercado negro de intercambio, donde el dólar se vende a precios significativamente más altos que el tipo de cambio oficial. Esta brecha entre el tipo de cambio oficial y el mercado negro refleja la falta de confianza en la moneda nacional y la escasez de divisas en la economía.
Actualmente, circulan monedas de diferentes denominaciones (1, 2, 5 y 20 centavos, y 1, 3 y 5 pesos) y billetes de 1, 3, 5, 10, 20, 50, 100, 200, 500 y 1000 pesos. La variedad de denominaciones refleja la inflación y la necesidad de facilitar las transacciones comerciales.
El propio ministro de Economía, Alejandro Gil Fernández, reconoció que en 2022 no se alcanzaron los niveles proyectados debido a la imposibilidad de alcanzar los ingresos previstos por las exportaciones y a la disminución del turismo. Además, el aumento de la inflación hasta el 40% tuvo repercusiones en el alza de los precios de la cesta de bienes y servicios.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) pronosticó a finales del año pasado un retroceso o agotamiento del efecto rebote en la recuperación económica para 2023. Este pronóstico sugiere que la economía cubana seguirá enfrentando desafíos importantes en el corto y mediano plazo.
En resumen, la situación económica cubana es compleja y desafiante. La depreciación del peso, la inflación persistente, la contracción del PIB y la escasez de divisas son problemas que requieren soluciones urgentes y estructurales. El éxito de las estrategias gubernamentales para atraer inversión extranjera, impulsar el turismo y controlar la inflación será crucial para determinar el futuro económico de Cuba. La "economía de guerra" anunciada por el ministro Alonso sugiere que el gobierno está consciente de la gravedad de la situación y está dispuesto a tomar medidas drásticas para estabilizar la economía, aunque el camino hacia la recuperación será largo y difícil.


