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Ex-Funcionario Chave de Duque Reaparece Sob Asilo Político!

El exdirector del Dapre, Carlos Ramón González, compareció de forma virtual ante la Corte Suprema de Justicia de Colombia mientras permanece bajo la protección del régimen de Daniel OrtegaThe post Carlos Ramón González reaparece en audiencia virtual mientras permanece asilado por Ortega first appeared on Artículo 66.

Ex-Funcionario Chave de Duque Reaparece Sob Asilo Político!

El exdirector del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre) durante el gobierno de Iván Duque, Carlos Ramón González, reapareció públicamente este miércoles a través de una audiencia virtual ante la Corte Suprema de Justicia de Colombia. Su comparecencia se produce mientras continúa bajo la protección del régimen de Daniel Ortega en Nicaragua, generando interrogantes sobre su situación legal y las implicaciones de su asilo. La información fue confirmada por el portal Artículo 66, que sigue de cerca el caso.

La audiencia, de carácter no especificado públicamente, se llevó a cabo de forma remota, permitiendo a González participar desde Nicaragua sin necesidad de regresar a Colombia. Esta circunstancia es crucial, dado que González enfrenta investigaciones en su país de origen y su regreso podría implicar su detención. La Corte Suprema no ha revelado detalles sobre el propósito específico de la audiencia ni las declaraciones realizadas por González. Sin embargo, la simple fact de su participación virtual confirma que las autoridades judiciales colombianas están manteniendo abiertos los canales de comunicación con el exfuncionario, a pesar de su estatus de asilado.

La solicitud de asilo por parte de González, concedida por el gobierno de Ortega en marzo de 2023, generó una fuerte controversia diplomática entre Colombia y Nicaragua. El gobierno colombiano, liderado entonces por Gustavo Petro, calificó la decisión de Ortega como una “violación del debido proceso” y una “interferencia en asuntos internos”. Argumentaron que González debía responder ante la justicia colombiana por las acusaciones que pesaban sobre él, y que el asilo político no debía ser utilizado como un mecanismo para evadir la ley. El gobierno de Ortega, por su parte, defendió su decisión, alegando que González era víctima de persecución política en Colombia y que su vida estaba en peligro.

Las investigaciones que involucran a González se centran en presuntas irregularidades en la gestión de recursos públicos durante su tiempo como director del Dapre. Se le acusa de favorecer a empresas contratistas en licitaciones públicas y de utilizar fondos estatales para fines personales. Aunque no se han presentado cargos formales en su contra, la Fiscalía General de la Nación ha estado investigando el caso durante varios meses, recopilando pruebas y testimonios. La defensa de González ha negado todas las acusaciones, argumentando que se trata de una campaña de desprestigio orquestada por sus oponentes políticos.

La situación de González se complica aún más por las tensiones políticas existentes entre Colombia y Nicaragua. Las relaciones bilaterales han sido frías durante años, marcadas por desacuerdos sobre temas como la migración, la seguridad y la democracia. La concesión de asilo a González exacerbó estas tensiones, llevando a Colombia a retirar a su embajador de Managua en señal de protesta. Aunque las relaciones diplomáticas se han mantenido formalmente, el diálogo entre ambos países es limitado y la cooperación en áreas clave se ha visto afectada.

La comparecencia virtual de González ante la Corte Suprema plantea interrogantes sobre la posibilidad de un acuerdo entre las autoridades colombianas y el gobierno de Ortega. Algunos analistas sugieren que la audiencia podría ser un primer paso hacia una negociación que permita a González regresar a Colombia para enfrentar las investigaciones, a cambio de garantías de un juicio justo y condiciones de detención adecuadas. Sin embargo, otros creen que el gobierno de Ortega no está dispuesto a ceder en este asunto, ya que considera que la concesión de asilo a González es una cuestión de principios y una forma de denunciar lo que considera una persecución política en Colombia.

El caso de Carlos Ramón González también pone de relieve los desafíos que enfrentan los países latinoamericanos en materia de asilo político. La Convención sobre el Refugio de 1951 establece que los Estados deben proteger a las personas que huyen de su país de origen por temor a ser perseguidas por motivos de raza, religión, nacionalidad, opinión política o pertenencia a un grupo social determinado. Sin embargo, la aplicación de esta convención a menudo es objeto de controversia, especialmente cuando se trata de funcionarios acusados de corrupción o delitos comunes.

La comunidad internacional ha estado observando de cerca el caso de González. Organizaciones de derechos humanos han expresado su preocupación por la situación del exfuncionario, instando a las autoridades colombianas a garantizar su debido proceso y a respetar su derecho a la defensa. También han pedido al gobierno de Ortega que no utilice el asilo político como un instrumento de presión política y que coopere con las investigaciones en curso.

El futuro de Carlos Ramón González sigue siendo incierto. Su comparecencia virtual ante la Corte Suprema es un indicio de que las autoridades colombianas no han abandonado el caso, pero su estatus de asilado en Nicaragua dificulta cualquier intento de llevarlo ante la justicia. La resolución de este caso dependerá en gran medida de la evolución de las relaciones diplomáticas entre Colombia y Nicaragua, así como de la voluntad política de ambos gobiernos de encontrar una solución que respete el derecho internacional y los principios de justicia y equidad. La situación continúa siendo monitoreada de cerca por observadores legales y políticos en toda la región.

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