Caracas.- En un acto solemne celebrado en la Academia Militar de Fuerte Tiuna, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) reconoció formalmente a Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela y comandante en jefe militar. La ceremonia, que congregó a altos mandos castrenses, cuerpos policiales y autoridades del Ejecutivo, selló un respaldo unánime a la nueva jefa de Estado en un momento crítico para el país, tras el devastador ataque estadounidense de principios de enero que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, y un saldo trágico de cerca de cien fallecidos.
Durante su discurso ante los uniformados, Rodríguez abordó directamente el ataque, rechazando categóricamente cualquier insinuación de rendición por parte de las fuerzas venezolanas. “Aquí nadie se rindió. Aquí estuvimos en combate”, afirmó con firmeza, elevando a la categoría de “héroes y heroínas” a aquellos que perdieron la vida el 3 de enero de 2026, defendiendo la soberanía nacional frente a una ofensiva militar que, según sus palabras, se caracterizó por una “superioridad tecnológica y un armamento desconocidos”. La mandataria expresó su profunda solidaridad con las familias de las víctimas, instando a la nación a mantener viva la memoria de estos hechos y a evitar que caigan en el olvido.
El ministro de Interior, Diosdado Cabello, fue el encargado de formalizar el reconocimiento de la FANB. En nombre de los organismos de seguridad, Cabello declaró que la lealtad a la presidenta encargada y a la Constitución “es absoluta”, argumentando que defender su gestión equivale a preservar la continuidad del Gobierno y la estabilidad del país. Subrayó que, bajo el mando de Rodríguez, las fuerzas armadas se comprometen a garantizar el orden interno y la protección de la población, al tiempo que advirtió que no permitirán que amenazas externas o situaciones de crisis sean utilizadas como pretexto para generar caos en el territorio nacional.
La asunción de Rodríguez al poder se produce en un contexto de profunda incertidumbre y tensión. El ataque estadounidense, sin precedentes en la historia reciente de Venezuela, ha dejado una profunda cicatriz en la sociedad y ha planteado serias interrogantes sobre el futuro del país. La captura de Maduro y Flores ha generado un vacío de poder que Rodríguez busca llenar con un discurso de unidad nacional y de firmeza frente a las amenazas externas.
En su intervención, Rodríguez insistió en la necesidad de que Venezuela “aprenda de los infortunios” que dejó la ofensiva estadounidense. Como parte de esa reflexión, anunció la creación de una oficina nacional para la defensa y la seguridad cibernética, un organismo estratégico que buscará fortalecer la protección del país en el ámbito digital, una dimensión que considera cada vez más crucial en los conflictos modernos. Esta nueva instancia funcionará bajo el Consejo de Vicepresidentes y contará con la coordinación de la ministra de Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez. Rodríguez hizo un llamado a sumar a expertos civiles y al Consejo Científico Militar para resguardar lo que definió como el “espacio cibernético” de la nación, una dimensión que considera clave en los conflictos actuales.
El acto de reconocimiento a Rodríguez estuvo cargado de simbolismo. La entrega de la espada del Libertador Simón Bolívar, un gesto reservado para momentos de alta carga política y militar, representó la transferencia del mando y la reafirmación de los principios independentistas y de la defensa de la soberanía nacional. Rodríguez recibió el arma de manos del ministro de Defensa, Vladimir Padrino, ante la mirada atenta de los distintos componentes de la FANB. La ceremonia fue transmitida en cadena nacional por la televisora estatal VTV, llegando a todos los rincones del país.
Rodríguez fue investida presidenta interina el pasado 5 de enero, pocos días después de la captura de Maduro y Flores. Desde entonces, su Gobierno ha centrado el discurso en la cohesión interna, el respaldo militar y la necesidad de reforzar la defensa del país frente a amenazas externas. La creación de la oficina de ciberseguridad es una muestra clara de la nueva estrategia que se plantea el Gobierno para hacer frente a los desafíos del siglo XXI.
La situación política en Venezuela sigue siendo compleja y volátil. La oposición, aunque debilitada por la captura de algunos de sus líderes, continúa exigiendo elecciones libres y transparentes. La comunidad internacional observa con atención los acontecimientos en el país, dividida entre aquellos que condenan el ataque estadounidense y aquellos que apoyan la transición política.
En paralelo a la ceremonia en Fuerte Tiuna, se conoció la liberación de Rafael Tudares, yerno del líder opositor Edmundo González. Este hecho, aunque aparentemente aislado, podría interpretarse como un gesto de apertura por parte del Gobierno de Rodríguez, en un intento de promover el diálogo y la reconciliación nacional. Sin embargo, la expresidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, ha lanzado una advertencia directa sobre la necesidad de que la oposición venezolana se mantenga vigilante y no caiga en trampas, cuestionando las señales ambiguas que emite Washington.
Desde La Guaira, Rodríguez reiteró el compromiso de su Gobierno con la soberanía nacional y con la toma de decisiones en conjunto con el pueblo. En un mensaje transmitido a la nación, la mandataria enfatizó que Venezuela no se doblegará ante las presiones externas y que seguirá defendiendo sus intereses con firmeza y determinación. La tarea que tiene por delante es ardua, pero Rodríguez se muestra decidida a liderar al país en este momento de crisis y a construir un futuro mejor para todos los venezolanos. La lealtad de la FANB, como quedó demostrado en la ceremonia de Fuerte Tiuna, será un factor clave para lograr este objetivo.


