El enfrentamiento político entre Patricia Bullrich y Victoria Villarruel ha alcanzado un punto de no retorno, trasladando una rivalidad ya conocida al ámbito judicial. Lo que comenzó como una serie de tensiones internas y desencuentros personales ha escalado hasta derivar en una denuncia penal por amenazas, marcando un nuevo y crítico capítulo en la relación entre la senadora y la vicepresidenta de la Nación.
El detonante más reciente de esta crisis es la denuncia judicial presentada por Cristian Larsen, secretario parlamentario del bloque La Libertad Avanza en el Senado y miembro del círculo íntimo de Patricia Bullrich. Según fuentes cercanas a Larsen, la presentación legal se realizó el viernes 17, luego de que el funcionario recibiera una serie de mensajes intimidatorios provenientes de Mario “Pato” Russo, quien se desempeña como el principal asesor y mano derecha de Victoria Villarruel. De acuerdo con el entorno del denunciante, los mensajes contenían amenazas de agresiones físicas explícitas.
La causa ha quedado radicada en el juzgado federal a cargo del magistrado Marcelo Martínez de Giorgi, quien interviene en causas sensibles. Como medida cautelar inmediata, el juez ordenó que Cristian Larsen cuente con custodia en el Senado durante el plazo de un mes. Por su parte, allegados a Mario Russo indicaron que, hasta el cierre de la información disponible, el consultor político aún no había sido notificado formalmente sobre la existencia de la causa.
Mario “Pato” Russo es una figura recurrente y controvertida dentro del ecosistema libertario. Consultor político y estratega, fue una pieza clave en la campaña de Javier Milei en 2021, periodo en el cual, junto a Villarruel, lograron obtener el 17% de los votos en la Ciudad de Buenos Aires. Russo se atribuye, además, la creación e instalación del concepto de “casta”. Tras un periodo de alejamiento del espacio posterior a la asunción de Milei y Villarruel como diputados nacionales, Russo regresó al equipo de la vicepresidenta en mayo de 2025.
Este regreso no estuvo exento de polémica, ya que sectores del mileísmo lo miran con desconfianza y rechazo. En este contexto, la diputada Lilia Lemoine utilizó su cuenta de X para respaldar la gravedad de la denuncia de Larsen, recordando que ella misma había denunciado a Russo ante la policía en 2022 por agresiones físicas ocurridas durante un acto político. Lemoine calificó a Russo como “el matón de Villarruel” y expresó su estupor por el hecho de que una persona a quien describió como “violento” y “bestia” sea el asesor principal de la presidenta del Senado y circule por su lugar de trabajo.
El origen inmediato de esta escalada fue la filtración de una conversación privada entre Bullrich y Villarruel, publicada el jueves 16 por el diario La Nación. El cruce de mensajes se originó cuando la vicepresidenta solicitó la suspensión de una sesión senatorial destinada a tratar el proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada. En el chat, Villarruel cuestionó la pertinencia de sesionar tras el triunfo de Argentina en el Mundial, argumentando que hacerlo sería “vender el país”. Bullrich, en respuesta, calificó a la vicepresidenta de “maleducada” y le sugirió que renuncie, defendiendo el proyecto oficialista bajo la premisa de que no se venden tierras, sino que se desarrolla el país.
La respuesta de Villarruel fue tajante, asegurando que no hay desarrollo, que las pymes cierran diariamente y que Bullrich y su equipo están “en Narnia”. La vicepresidenta agregó que la gente no tiene para comer y están endeudados, instándolos a visitar los pueblos en lugar de gestionar todo desde un despacho. Según el equipo de Bullrich, fue inmediatamente después de esta filtración que Russo contactó a Larsen para amedrentarlo, lo que llevó a la decisión de judicializar el caso para evitar que el hecho pasara desapercibido, dada la frecuencia con la que coinciden en el recinto.
Es importante destacar que Russo ya ha estado involucrado en incidentes similares. En 2023, durante una transmisión por streaming, amenazó con golpear al biógrafo de Javier Milei, Nicolás Márquez, en medio de una discusión sobre temas económicos que terminó con una serie de insultos.
La relación entre Bullrich y Villarruel se ha deteriorado sistemáticamente desde el inicio de la gestión, especialmente cuando Bullrich fue nombrada Ministra de Seguridad, cargo que Milei le había prometido originalmente a su compañera de fórmula. Aunque intentaron establecer una tregua con la llegada de Bullrich al Senado, el bullrichismo sostiene que la vicepresidenta continúa obstaculizando la labor parlamentaria, “poniendo palos en la rueda” en el giro de proyectos y los tiempos de labor parlamentaria.
Si bien se estima que esta disputa no frenará directamente los proyectos legislativos, sí genera un clima de tensión extrema. El oficialismo tiene previsto avanzar, tras el receso, en temas clave como las audiencias por pliegos de jueces el 4 y 5 de agosto, el “Súper RIGI” y la modificación del régimen de zonas frías. Sin embargo, en los pasillos del Senado la sensación general es que, tras las amenazas y las denuncias judiciales, ya no hay vuelta atrás en la pelea entre ambas dirigentes.

