El papa León XIV hizo un llamamiento al diálogo y la paz en Oriente Medio, específicamente en Irán y Siria, donde persisten tensiones que han causado la muerte de muchas personas. Además, el líder de la Iglesia Católica dirigió sus oraciones al pueblo de Ucrania tras los recientes ataques rusos "particularmente graves" contra las infraestructuras energéticas del país.
Durante el rezo del Ángelus en el Vaticano, el pontífice expresó su esperanza y oración "por la paciente construcción del diálogo y de la paz, para el bien común de toda la sociedad" en Oriente Medio. Asimismo, condenó los ataques rusos en Ucrania, que "han golpeado duramente a la población civil, mientras el frío se intensifica".
"Rezo por quienes sufren y renuevo mi llamamiento al fin de la violencia y a la intensificación de los esfuerzos para lograr la paz", añadió el papa León XIV, líder de los 1.400 millones de católicos en el mundo.
Los ataques rusos contra las infraestructuras energéticas ucranianas se han intensificado en las últimas semanas, dejando a millones de personas sin acceso a electricidad, calefacción y agua potable, justo cuando se acerca el invierno. Estos bombardeos han sido condenados por la comunidad internacional como un intento de quebrar la resistencia del pueblo ucraniano.
En este contexto, el llamado del papa a la paz y al diálogo adquiere una relevancia fundamental. Como máxima autoridad moral y espiritual para los católicos, su voz tiene un peso considerable en la escena internacional y puede contribuir a generar espacios de entendimiento entre las partes en conflicto.
Tanto en Irán, donde las protestas contra el régimen han dejado cientos de muertos, como en Siria, donde la guerra civil sigue cobrando vidas, el papa hizo un firme llamado al "bien común de toda la sociedad" y a la "paciente construcción del diálogo y de la paz".
Su mensaje de esperanza y reconciliación llega en un momento particularmente delicado a nivel global, marcado por conflictos armados, crisis económicas y tensiones geopolíticas. La voz del Vaticano se alza como un contrapunto a la violencia, buscando tender puentes y promover soluciones pacíficas a los problemas que aquejan a la humanidad.












