Carlos Valverde, docente de la Universidad Católica de Cuenca, participará en la XXIX Expedición Antártica Ecuatoriana 2025-2026 con el proyecto "Miradas Antárticas". La iniciativa, aprobada por el Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada del Ecuador (Inocar), busca documentar mediante fotografía la biodiversidad y las actividades científicas en la Antártida.
Valverde, quien viajó desde Cuenca el 31 de diciembre de 2025 y permanecerá en la Antártida hasta finales de febrero de 2026, explica que la idea surge al constatar que gran parte del conocimiento que llega al público se presenta en forma de datos, gráficos y resultados científicos, necesarios, pero muchas veces distantes. "Como equipo comprendimos que hacía falta un relato que humanice ese conocimiento y lo conecte con la experiencia de quienes viven y trabajan allí", señala.
La fotografía documental, que acompaña y acerca la ciencia a la sociedad, permitirá narrar el comportamiento del ser humano, su ecosistema y su biodiversidad como historia visual, mostrando que detrás de cada medición o experimento hay personas, decisiones y emociones.
"En un territorio como la Antártida, el ser humano se enfrenta rápidamente a sus límites. El clima, el silencio y la inmensidad del paisaje obligan a reconocer que dependemos del entorno y de nuestra capacidad de adaptarnos", explica Valverde.
Esta experiencia también genera introspección y revaloriza aspectos esenciales como la cooperación, la paciencia y el respeto por la naturaleza. "La Antártida no es solo hielo y ciencia; también es esfuerzo humano, silencios, rutinas, miedos y aprendizajes", agrega.
El resultado de este proyecto será el libro fotográfico "Miradas Antárticas", que documenta con rigor y respeta la identidad propia sin apropiarse del territorio. La preparación para la expedición es rigurosa y multidimensional, incluyendo evaluaciones médicas, entrenamientos previos y un curso preantártico, así como evaluaciones psicológicas para fortalecer la convivencia, la gestión del estrés y la resiliencia frente al aislamiento.
La seguridad es absoluta, y las salidas a campo dependen de las condiciones meteorológicas autorizadas por el especialista. "Una fotografía trasciende lo técnico cuando logra contextualizar lo que muestra y generar una lectura más profunda, reflejando intención, esfuerzo y experiencia", destaca Valverde.
Mostrar la belleza de la Antártida implica responsabilidad ética, acompañando las imágenes con narrativas que expliquen su vulnerabilidad frente al cambio climático y la acción humana. "La fotografía invita a la contemplación y la reflexión", concluye el docente.











