El presidente estadounidense Donald Trump ha protagonizado una serie de acciones contradictorias en su supuesta "guerra contra las drogas". Por un lado, ha ordenado el bombardeo de lanchas venezolanas y la invasión militar de Venezuela, alegando la lucha contra el narcotráfico. Pero por otro, ha indultado al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado por delitos de narcotráfico y tráfico de armas.
Esta decisión de Trump llega en medio de una larga historia de complicidad entre Estados Unidos y narcotraficantes en América Latina. Desde la "Conexión Francesa" en Marsella tras la Segunda Guerra Mundial, pasando por la participación de la CIA en el tráfico de heroína durante la Guerra de Vietnam, hasta el apoyo a dictadores y grupos paramilitares vinculados al narcotráfico en Centroamérica durante la Guerra Fría, el gobierno estadounidense ha demostrado priorizar sus intereses geopolíticos por encima de la lucha real contra las drogas.
En el caso de Honduras, las investigaciones han revelado que durante más de una década, el poder ejecutivo, las fuerzas de seguridad, políticos y empresarios del país centroamericano estuvieron involucrados en una trama criminal que movió 500.000 kilos de cocaína, con la complicidad del expresidente Hernández. Sin embargo, Trump lo ha indultado alegando un "proceso injusto", justo antes de unas elecciones en las que el partido de Hernández resultó vencedor.
Por el contrario, en Venezuela, donde no existen pruebas concluyentes de un "narco-Estado" como el de Honduras, Trump ha ordenado una invasión militar, secuestrando al presidente Nicolás Maduro. Más allá de la retórica antinarcóticos, los verdaderos objetivos de Trump parecen ser la imposición de su hegemonía en la región, limitando la influencia de China y Rusia, y asegurando el control de los recursos energéticos.
Esta política contradictoria y oportunista de Trump en América Latina se enmarca en una larga tradición de la "guerra contra las drogas" impulsada por Estados Unidos, que ha priorizado sus intereses geoestratégicos sobre la lucha real contra el narcotráfico. Desde Panamá a Vietnam, pasando por Bolivia y Nicaragua, Washington ha demostrado una notable complicidad con narcotraficantes y dictadores, siempre que estos sirvieran a sus objetivos políticos y económicos.












