Greisyl Contreras, una venezolana de 32 años que vive hace 8 años en Chile, se encontraba este lunes en la frontera de Cúcuta, Colombia, a punto de tomar un vuelo a Santiago, cuando fue abordada por La Tercera para hablar sobre cómo vivió en Caracas la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos.
Contreras relata que en ese momento hubo "mucha incertidumbre sobre lo que iba a pasar" y que "fue distinto a cómo lo vivió el mundo afuera". La frontera entre Colombia y Venezuela, específicamente en el puente internacional Simón Bolívar, se convirtió en un hervidero de actividad, con miles de venezolanos movilizándose y decenas de periodistas de todo el mundo cubriendo los acontecimientos.
Uno de esos venezolanos es Wilson Badillo, quien hace seis años cruza diariamente la frontera desde Venezuela a Colombia para comprar víveres y reciclar lo que puede. Badillo, que antes era ingeniero geólogo en empresas petroleras venezolanas, ahora gana apenas 3 dólares mensuales, una fracción de lo que solía ganar.
Otro testimonio es el de Weinnifer Sojo, una mujer de 30 años que hace 8 años huyó de Venezuela tras ser perseguida por las Fuerzas Armadas por negarse a ir a la frontera a "caerse a plomo con la población". Sojo, que soñaba con ser militar de niña, pasó por una trocha irregular a Cúcuta y vivió dos meses en la calle, pero asegura que no se arrepiente de su decisión.
Sojo se emociona al recordar cómo se enteró de la captura de Maduro y hace un llamado a quienes siguen en las Fuerzas Armadas venezolanas: "Que no se dejen manipular por unos centavos, que hay mucha gente inocente que ellos saben que ha muerto".
La frontera entre Colombia y Venezuela se ha convertido en un escenario de drama y esperanza para miles de venezolanos que huyen de la crisis en su país, con testimonios desgarradores como el de Weinnifer Sojo, que reflejan la compleja situación que vive Venezuela.












