La capital de Ucrania, Kiev, se encuentra sumida en una crisis energética tras los intensos ataques rusos del viernes, que dejaron a la mitad de los edificios residenciales sin calefacción en pleno invierno. Además, Moscú utilizó por segunda vez desde el inicio de la guerra un misil hipersónico de capacidad nuclear, lo que ha generado una fuerte condena internacional.
Según el alcalde Vitali Klitschko, casi 6.000 edificios de apartamentos en Kiev se encuentran actualmente sin calefacción debido a los daños causados a la infraestructura crítica de la ciudad. La capital registraba este viernes temperaturas en torno a los -8 C y en descenso.
Además, la empresa eléctrica DTEK informó que 417.000 hogares en Kiev se encuentran sin suministro de luz. En total, unos 40 edificios resultaron afectados por los ataques rusos, incluyendo 20 residenciales y la embajada de Catar.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, exigió una "reacción clara" de la comunidad internacional ante el uso del misil hipersónico Oréshnik, que Rusia afirmó haber utilizado como respuesta a un supuesto ataque con drones contra una residencia de Vladimir Putin. Ucrania niega haber llevado a cabo dicho ataque.
Moscú ha rechazado reiteradamente la idea de que se estacionen fuerzas occidentales en Ucrania, y ha advertido que serían consideradas "objetivos militares legítimos". Mientras tanto, la diplomacia intenta hacer lo suyo para poner fin al conflicto que se acerca a los cuatro años de duración.











