A más de cinco años de la pandemia de COVID-19, un estudio de la Universidad de La Frontera (UFRO) ha revelado que la infección por el virus dejó huellas metabólicas detectables hasta 18 meses después, aumentando el riesgo de resistencia a la insulina y la necesidad de medicamentos para controlar el colesterol.
El proyecto, que hizo seguimiento a 327 adultos, encontró que el 74% de los nuevos casos de resistencia a la insulina se dieron en personas que habían tenido COVID-19, en comparación al 26% del grupo no expuesto. Esto implica que incluso en casos leves, el virus puede generar alteraciones persistentes que incrementan el riesgo futuro de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.
"Los resultados son amplios y muestran que incluso en cuadros leves, el COVID-19 dejó huellas metabólicas detectables a 18 meses, especialmente un mayor riesgo de desarrollar resistencia a la insulina y un mayor requerimiento de fármacos para el control del colesterol, comparado con personas no expuestas al virus", explicó Álvaro Cerda, director del proyecto y del Centro de Excelencia en Medicina Traslacional de la UFRO.
Estos hallazgos confirman que la infección por SARS-CoV-2 debe considerarse un factor de riesgo cardiometabólico, por lo que se recomienda un seguimiento periódico del perfil lipídico y de glucosa en personas con antecedente de COVID-19, junto a la promoción de hábitos saludables, para prevenir el desarrollo de enfermedades crónicas.
El estudio, que incluyó participantes de Temuco, Santiago y Punta Arenas, sugiere que estas secuelas metabólicas son un fenómeno transversal en la población adulta chilena, por lo que el equipo plantea continuar la observación de la cohorte más allá de los 18 meses iniciales.












