El té de tomillo, preparado a partir de las hojas de la planta Thymus vulgaris, se destaca en la cocina mediterránea y la medicina tradicional por su aroma intenso y sus propiedades beneficiosas. Esta planta, originaria del norte de África y la Europa mediterránea, ha sido valorada históricamente por su capacidad para realzar sabores y por sus aplicaciones terapéuticas.
El tomillo contiene aceites esenciales como el timol, carvacrol y cineol, además de fibra, calcio, hierro, magnesio, zinc, potasio y varias vitaminas. Esta composición lo convierte en un aliado interesante para quienes buscan cuidar sus vías respiratorias y fortalecer el organismo.
El tomillo seco, empleado en infusiones, concentra una cantidad significativa de nutrientes. Por cada 100 gramos, aporta 1890 mg de calcio, 123,6 mg de hierro, 220 mg de magnesio, 814 mg de potasio y 201 mg de fósforo. Aporta también fibra, vitaminas del grupo B, vitamina A y compuestos fenólicos como el timol y el carvacrol, responsables de su aroma y parte de sus propiedades protectoras.
Los aceites esenciales presentes pueden ejercer una acción sobre las mucosas respiratorias, mientras que los minerales favorecen el funcionamiento del sistema inmunitario y muscular. Aunque la cantidad utilizada en infusión es pequeña, su perfil nutricional la convierte en una bebida recomendable para complementar una dieta equilibrada, sin aportar energía significativa ni grasas.
El té de tomillo es conocido por su capacidad para aliviar la congestión pulmonar. Los aceites esenciales como el timol y el cineol ayudan a fluidificar las secreciones bronquiales y favorecen la expulsión de mucosidad, por lo que se utiliza habitualmente como remedio casero para el alivio de catarros y congestión de las vías respiratorias. Además, su contenido en compuestos antioxidantes contribuye a la protección celular, mientras que los minerales como el calcio y el magnesio colaboran en el funcionamiento normal del sistema nervioso y muscular. Por su aporte de fibra y micronutrientes, el té de tomillo puede apoyar la función inmunológica y la digestión, haciendo de esta infusión una opción saludable en épocas de resfriados o alergias.
El consumo de té de tomillo de forma ocasional y en cantidades moderadas es seguro para la mayoría de las personas. No obstante, el uso excesivo puede causar molestias gástricas o irritación en personas sensibles a los aceites esenciales. Las mujeres embarazadas y personas con alergia a las lamiáceas deben evitar su consumo sin supervisión profesional. En casos de enfermedades crónicas o si se toman medicamentos que puedan interactuar con los compuestos del tomillo, la consulta médica resulta recomendable antes de incorporar esta infusión de forma habitual.












