La miocardiopatía hipertrófica (MCH) es una enfermedad cardíaca que afecta a 1 de cada 500 personas, pero la mayoría de los pacientes desconoce que la padece. Se trata de una condición que hace que el músculo cardíaco se vuelva más grueso y rígido, dificultando su correcto funcionamiento.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, la MCH puede desarrollarse en cualquier momento de la vida y suele ser más común en personas con antecedentes familiares de esta enfermedad. Además, quienes la presentan antes de los 40 años tienden a tener más síntomas y complicaciones.
La detección de la MCH es sumamente complicada, ya que puede ser asintomática o confundirse con otras afecciones, como insuficiencia cardíaca, ansiedad, asma, fibrilación auricular y enfermedad pulmonar obstructiva crónica. De hecho, se estima que alrededor del 85% de las personas con miocardiopatía hipertrófica en Estados Unidos permanece sin diagnóstico, lo que supone un grave riesgo para su supervivencia.
"Detectar la enfermedad a tiempo puede salvar la vida del paciente", advirtió el especialista Michael J. Ackerman.
Entre los síntomas que pueden presentar los afectados se encuentran la dificultad para respirar, dolor en el pecho, taquicardia, cansancio inexplicable, mareos o aturdimiento y desmayos. En casos más graves, la MCH, que es causada por cambios en los genes que controlan la producción de proteínas de los músculos del corazón, puede llevar a una muerte súbita cardíaca.
Para detectar si se padece de MCH es necesario realizar una prueba genética, que, en caso de salir positiva, debe realizarse también a los padres, hermanos e hijos del afectado. Aunque no existe una cura para esta enfermedad, los especialistas recomiendan monitoreo regular, medicamentos para tratar los síntomas, actividad física de leve a moderada, y el control de otras condiciones, como hipertensión arterial, apnea del sueño, sobrepeso y obesidad, que pueden empeorar la MCH.
La miocardiopatía hipertrófica es una enfermedad silenciosa y de alto riesgo que requiere una mayor concienciación y detección temprana para salvar vidas. Si tienes antecedentes familiares o presentas algunos de los síntomas, no dudes en consultar a un especialista de inmediato.












