El deterioro del sistema de salud en Colombia se ha agravado cada vez más, con usuarios sufriendo los efectos de los cambios en la prestación de servicios y la indisponibilidad de estos, además de una menor capacidad para la entrega de medicamentos o la realización de procedimientos de alta complejidad.
Una de las empresas más afectadas por esta crisis ha sido la Nueva EPS, cuya situación financiera se ha ido deteriorando progresivamente. La gravedad de la situación ha llevado a que varios hospitales y clínicas hayan anunciado el cierre de sus servicios para afiliados a esta EPS, ante la baja posibilidad de recibir los pagos correspondientes por la atención de sus pacientes.
El Hospital San Rafael de Pasto, Nariño, informó que a partir del 1 de enero de 2026 finalizó el contrato con Nueva EPS, invitando a los afiliados a ponerse en contacto con su EPS para conocer la red de servicio disponible y asegurar la continuidad de sus tratamientos. El Hospital Universitario San Rafael de Tunja, Boyacá, también suspendió la prestación de servicios ambulatorios desde esa misma fecha, asegurando que la Nueva EPS le adeuda unos 137.000 millones de pesos.
En la misma línea, el Hospital Regional de Sogamoso informó que a partir del 1 de enero suspendería la prestación de servicios ambulatorios, aunque seguiría atendiendo urgencias. La cartera de la Nueva EPS en este hospital asciende a unos 37.110 millones de pesos, que representa el 45% de la facturación de la institución.
La Clínica San José de Cúcuta S.A. también se pronunció en noviembre del 2025 e informó que, debido a la crisis financiera generada por el insuficiente flujo de recursos y los retrasos en pagos, restringieron la atención a los usuarios de la Nueva EPS en distintos servicios.
Finalmente, el Hospital Mental de Risaralda anunció el 11 de diciembre de 2026 que, debido al incumplimiento de compromisos de pago por parte de la Nueva EPS y al aumento crítico de la cartera adeudada, se vio obligado a suspender temporalmente la prestación de todos los servicios para los usuarios afiliados a dicha entidad.
Esta situación se ha originado tras múltiples compromisos de pago incumplidos por parte de la Nueva EPS, sumados a recientes cambios en su gerencia regional e interventoría nacional, lo que ha detenido completamente los pagos hacia los hospitales afectados.
La crisis del sistema de salud en Colombia se agrava cada vez más, con usuarios sufriendo las consecuencias de la falta de recursos y la incapacidad de las EPS para cumplir con sus obligaciones. Expertos en el sector advierten que, de no tomarse medidas urgentes, la situación podría empeorar aún más, con un impacto directo en la calidad de la atención médica que reciben los colombianos.












