Una investigación publicada en 'The Lancet Diabetes & Endocrinology' revela que cerca de una cuarta parte de la población adulta mundial podría beneficiarse de los nuevos fármacos que han transformado el tratamiento de la obesidad, los conocidos como GLP-1 (semaglutida y liraglutida).
El estudio, realizado por un equipo de investigadores del Hospital General Brigham de Massachusetts (EE.UU.), analizó datos de 99 países y 810.635 adultos para determinar cuántas personas en todo el mundo podrían ser elegibles para recibir estos medicamentos.
Los resultados muestran que más de uno de cada cuatro adultos (27%) cumpliría los requisitos para utilizar los GLP-1 para el control de peso, siendo las mujeres, las personas mayores y los países de ingresos bajos y medios los grupos más propensos.
"Nunca ha existido una herramienta con tanto potencial transformador y escalable para la obesidad, la diabetes tipo 2 y otras complicaciones relacionadas", afirma la coautora principal, Jennifer Manne-Goehler. "Durante décadas, les dijimos a todos que el problema eran ellos: necesitas moverte más y comer menos. Ahora sabemos que la biología es mucho más poderosa que eso".
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha reconocido el potencial de estos fármacos y trabaja para convertirlos en medicamentos estándar y accesibles a nivel mundial. Sin embargo, ampliar su producción y aplicación sigue siendo un gran desafío, especialmente en entornos de bajos y medianos ingresos.
"El objetivo es garantizar un acceso a gran escala para quienes más se beneficiarían, no solo para quienes son más fáciles de alcanzar", destaca Felix Teufel, coautor principal de la investigación.
Los investigadores recalcan que, si bien estos medicamentos tienen un gran potencial, también se necesita seguir invirtiendo en estrategias no farmacológicas eficaces para la prevención y el tratamiento de la obesidad, un área donde aún existen importantes deficiencias.












