La propagación de una nueva variante mutada del virus de la gripe H3N2, denominada "subclade K", ha encendido las alarmas de las autoridades sanitarias en Estados Unidos. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), más del 90% de los casos de influenza detectados en el país desde finales de septiembre pertenecen a esta cepa, lo que ha provocado un aumento alarmante de contagios, hospitalizaciones y fallecimientos.
La aparición del subclade K se registró a inicios del 2026 y rápidamente se convirtió en una preocupación para los organismos de salud pública estadounidenses. De acuerdo con los datos más recientes, actualizados al 27 de diciembre del 2025, varios estados reportan una alta incidencia de enfermedades respiratorias similares a la gripe, con una exposición activa a esta nueva variante del H3N2.
Los síntomas de la cepa K son similares a los de la gripe estacional común, incluyendo fiebre, escalofríos, tos, dolor de garganta, congestión nasal, fatiga y dolores musculares. En la mayoría de los casos, la enfermedad puede desaparecer en un período de 5 a 7 días. Sin embargo, si los síntomas persisten más allá de este lapso, es crucial acudir a un centro médico para descartar complicaciones y recibir el tratamiento adecuado.
Las autoridades sanitarias han hecho un llamado a la población para que se mantenga alerta y tome las medidas de prevención necesarias, como el lavado frecuente de manos, el uso de mascarillas en espacios cerrados y la vacunación contra la influenza. Asimismo, se ha intensificado la vigilancia epidemiológica para monitorear el comportamiento de esta nueva variante y adoptar las estrategias de contención más efectivas.
Es importante que la ciudadanía esté informada sobre esta situación y siga las recomendaciones de los expertos, con el fin de proteger su salud y la de sus seres queridos ante la amenaza de esta nueva cepa de gripe H3N2.












