La menopausia es una etapa natural en la vida de las mujeres, marcada por cambios hormonales que pueden desencadenar diversos síntomas. Más allá de los típicos sofocos y sequedad vaginal, existen otras manifestaciones menos conocidas que también pueden aparecer durante esta transición.
Uno de los síntomas poco comunes es la fluctuación de la presión arterial. Los altibajos en los niveles de estrógeno pueden provocar que la tensión suba y baje de forma irregular. Esto puede generar mareos, vértigos y hasta desmayos en algunas mujeres.
Otro problema que puede agravarse durante la menopausia es la artrosis cervical. Los cambios hormonales pueden exacerbar la inflamación y el desgaste de las vértebras del cuello, causando rigidez, dolor y, nuevamente, episodios de vértigo.
"Muchas mujeres no asocian estos síntomas con la menopausia, ya que no son tan evidentes como los sofocos o la sequedad vaginal", explica la Dra. María Gómez, especialista en Ginecología. "Sin embargo, es importante estar atentas a estos cambios para poder tratarlos a tiempo".
Para manejar los vértigos y la presión arterial fluctuante, la experta recomienda realizar ejercicios de estabilización del cuello, mantener una dieta saludable y, de ser necesario, consultar con un médico para evaluar la necesidad de terapia de reemplazo hormonal u otros tratamientos.
"La menopausia trae consigo toda una serie de ajustes a nivel físico y emocional. Conocer todos los posibles síntomas nos ayuda a transitar esta etapa de la mejor manera", concluye la Dra. Gómez.












