En una escalada de las tensiones geopolíticas, Estados Unidos ha anunciado la incautación de dos petroleros sancionados, uno en aguas del Caribe y otro en el Atlántico Norte. Estas acciones se enmarcan en los esfuerzos del gobierno estadounidense por bloquear el comercio de petróleo de Venezuela y Rusia, países que enfrentan severas sanciones internacionales.
El Comando Sur de Estados Unidos informó sobre la captura de un petrolero sancionado en aguas del Caribe, mientras que el Comando Europeo confirmó el asalto a otro buque bajo pabellón ruso en el Atlántico Norte, luego de días de persecución. El secretario del Pentágono, Pete Hegseth, declaró que el "bloqueo de petróleo venezolano sancionado e ilícito sigue en pleno vigor en cualquier parte del mundo".
Estas acciones se producen en medio de una creciente confrontación entre Estados Unidos y los países que enfrentan sus sanciones económicas. Venezuela y Rusia han denunciado reiteradamente las medidas coercitivas unilaterales impuestas por Washington, argumentando que afectan gravemente a sus poblaciones.
La incautación de estos petroleros se enmarca en la estrategia de la administración Biden de intensificar la presión sobre los gobiernos de Nicolás Maduro y Vladimir Putin, a quienes acusa de violar los derechos humanos y socavar la democracia. Analistas señalan que estas acciones arriesgan generar un mayor conflicto geopolítico en las aguas internacionales.
Cabe recordar que, en los últimos años, Estados Unidos ha impuesto sanciones a decenas de empresas y funcionarios venezolanos y rusos, con el objetivo de limitar sus ingresos por exportaciones de petróleo y gas. Estas medidas han tenido un fuerte impacto en las economías de ambos países, agravando las crisis humanitarias que enfrentan sus poblaciones.
La captura de estos petroleros representa un nuevo capítulo en la confrontación entre Washington y los gobiernos sancionados, en la que el control de los recursos energéticos juega un papel fundamental. A medida que estas tensiones se intensifican, es crucial que se respeten los principios del derecho internacional y se evite una mayor escalada del conflicto.












