Aldrich Ames, el exagente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que vendió secretos de Estados Unidos a la Unión Soviética, falleció a los 84 años mientras cumplía condena en prisión, según informó la Oficina Federal de Prisiones.
Ames, antiguo oficial de casos de la CIA, murió bajo custodia en una cárcel del estado de Maryland, donde permanecía recluido desde 1994, de acuerdo con la base de datos del organismo penitenciario federal. El exfuncionario cumplía una condena de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional tras declararse culpable, sin llegar a juicio, de cargos de espionaje y evasión fiscal.
Su caso está considerado uno de los mayores escándalos de espionaje en la historia de la inteligencia estadounidense. Ames fue condenado por vender secretos de Estado a la Unión Soviética y, luego, a Rusia, entre 1985 y 1994. Su filtración de identidades de agentes y operaciones encubiertas provocó la desarticulación de redes de inteligencia occidentales y la ejecución de varias fuentes en el interior del aparato soviético.
La relación de Ames con el KGB comenzó en abril de 1985, cuando se ofreció a entregar información clasificada a cambio de dinero, alegando problemas financieros personales. Desde entonces y hasta su detención en 1994, recibió alrededor de 2,5 millones de dólares de la inteligencia soviética y rusa.
El caso supuso uno de los golpes más graves a la comunidad de inteligencia estadounidense desde la Guerra Fría, generando investigaciones internas, reformas de seguridad y un duro cuestionamiento de los controles internos de la CIA.
Aldrich Ames, considerado uno de los peores traidores en la historia de Estados Unidos, falleció a los 84 años en prisión, donde cumplía una condena de cadena perpetua por sus actos de espionaje a favor de la Unión Soviética y Rusia.










