Luego de años de tensión y conflicto, Siria e Israel han logrado avances significativos en sus negociaciones para poner fin a la crisis que ha afectado a la región. Tras cuatro intentos fallidos, las partes se reunieron en París esta semana en una ronda de diálogo que fue calificada como "positiva" y de "gran avance" por los participantes.
La delegación siria estuvo encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores, Asaad al-Sheibani, y el jefe de la Dirección General de Inteligencia, Hussein Salameh. Por parte de Israel asistieron el embajador en Washington, Yehiel Leiter; el secretario militar de Netanyahu, Roman Gofman; y el asesor interino de Seguridad Nacional, Gil Reich. También participaron representantes de Estados Unidos, incluido el enviado especial a Siria, Tom Barak.
Las conversaciones se centraron en temas clave como el respeto a la soberanía y estabilidad de Siria, la seguridad de Israel y las oportunidades de cooperación económica entre ambas naciones. Según la declaración conjunta emitida, se alcanzaron entendimientos iniciales, incluyendo la creación de un mecanismo de enlace para coordinar el intercambio de inteligencia, la distensión militar y la comunicación diplomática.
El enviado estadounidense Tom Barak calificó los resultados como un "gran avance" y afirmó que el nuevo gobierno sirio dejó claro que no mantiene intenciones hostiles hacia Israel. Ambas partes buscan transitar hacia una cooperación basada en la transparencia y el beneficio mutuo.
Sin embargo, un funcionario sirio subrayó que Damasco no avanzará en conversaciones estratégicas sin un calendario claro y vinculante para la retirada de las fuerzas israelíes de los territorios ocupados. Según informes, la ronda de París derivó en la congelación inmediata de las operaciones militares israelíes contra Siria.
Washington habría propuesto además la creación de una fuerza de tarea conjunta con sede en Ammán, integrada por Estados Unidos, Israel y Siria, para gestionar la seguridad en el sur sirio, así como una zona económica desmilitarizada en la frontera común, con proyectos en energía, agricultura y turismo.
Estas negociaciones se dan en un contexto marcado por años de tensión y conflicto entre Siria e Israel, que se intensificaron tras el derrocamiento del gobierno de Bashar Al-Assad en 2024. Siria ha denunciado más de mil ataques aéreos y 400 incursiones terrestres israelíes en su territorio, lo que considera una "declaración de guerra" que amenaza con desestabilizar aún más la región.
El logro de estos avances en las negociaciones representa un paso crucial hacia la resolución del conflicto y la estabilización de la situación en Siria. Tanto Damasco como Tel Aviv parecen estar dispuestos a hacer concesiones y trabajar conjuntamente, con el apoyo de Estados Unidos, para encontrar una solución duradera que beneficie a todas las partes involucradas.


