El quebrantamiento del orden internacional y el retorno de la política de fuerza
Por Alonso Rosales
La acción unilateral de la administración de Donald Trump al ordenar la invasión de Venezuela, sin autorización del Congreso de los Estados Unidos y sin mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, constituye un quiebre profundo del orden internacional contemporáneo. No se trata únicamente de un episodio más de intervención militar, sino de un ataque directo a los principios fundamentales que han regido las relaciones entre los Estados desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial.
Durante décadas, el sistema internacional se ha basado en el respeto a la soberanía de los Estados, la no injerencia en los asuntos internos y la resolución pacífica de las controversias. La Carta de las Naciones Unidas, firmada en 1945, estableció claramente que el uso de la fuerza solo está permitido en casos de legítima defensa o con la autorización expresa del Consejo de Seguridad.
Sin embargo, la administración Trump ha optado por ignorar estos principios y actuar de manera unilateral, sin consultar a la comunidad internacional ni respetar los mecanismos multilaterales de resolución de conflictos. Esta decisión representa un peligroso precedente que podría desencadenar una escalada de tensiones y conflictos a nivel global.
"Al ordenar la invasión de Venezuela sin el respaldo del Congreso o del Consejo de Seguridad, Trump ha dado un golpe mortal al orden internacional basado en el derecho y las instituciones multilaterales", afirma el experto Alonso Rosales. "Esto abre la puerta a un retorno a la política de fuerza, donde los Estados más poderosos imponen su voluntad sin rendir cuentas a nadie".
Las consecuencias de esta acción pueden ser devastadoras. Al socavar los principios de soberanía y no injerencia, se sienta un precedente que podría ser utilizado por otros países para justificar intervenciones militares en el futuro. Esto podría desencadenar una espiral de conflictos y desestabilizar aún más un mundo ya convulsionado por crisis económicas, migratorias y climáticas.
Rosales advierte que el retorno a la política de fuerza también podría tener un impacto negativo en la credibilidad y legitimidad de las Naciones Unidas y otras instituciones internacionales. "Si los Estados más poderosos deciden actuar unilateralmente, sin respetar los mecanismos multilaterales, se pone en riesgo todo el sistema de gobernanza global que se ha construido desde la posguerra", señala.
En este contexto, es fundamental que la comunidad internacional reaccione de manera firme y unida para condenar esta acción y reafirmar los principios del derecho internacional. Solo así se podrá evitar que el orden mundial construido con tanto esfuerzo después de la Segunda Guerra Mundial se desmorone por completo.


