Pese a contar con ventajas competitivas como un arancel recíproco bajo con Estados Unidos y un acuerdo de libre comercio vigente, Guatemala no logró aprovechar la tendencia global de relocalización de proveedores conocida como nearshoring, que se acentuó tras la pandemia de COVID-19.
Expertos y líderes empresariales coinciden en que el país no supo capitalizar esta oportunidad, a diferencia de otros países de la región como México, que lograron atraer miles de millones de dólares en nuevas inversiones.
Martín Gustavo Ibarra, presidente de Araújo Ibarra Consultores Internacionales, señaló que Guatemala cuenta con grandes oportunidades en el contexto económico actual, impulsado por decisiones de Estados Unidos. Sin embargo, advirtió que en coyunturas anteriores, como el auge del nearshoring, el país no logró atraer la inversión esperada.
Según su análisis, Guatemala podría beneficiarse ampliamente durante el segundo mandato del presidente estadounidense Donald Trump, pero recalcó que "hay que hacer la tarea". Una de las principales ventajas que destaca Ibarra es que el país tiene el arancel recíproco más bajo impuesto por Estados Unidos, lo cual facilita la atracción de inversión internacional.
Enrique Font, presidente de la Cámara de Industria de Guatemala (CIG), expuso que, si bien se han hecho esfuerzos desde los sectores público y privado para atraer inversión bajo este nuevo enfoque global, "a cinco años del inicio de esta tendencia, la atracción de inversiones hacia el país, si bien ha sido positiva, no ha sido contundente".
Consultado el Ministerio de Economía, la entidad aseguró que en el último año se ha mantenido un desempeño positivo en esta materia, visibilizando y capitalizando ventajas estructurales como la ubicación geográfica, el acceso preferencial a mercados clave, la base industrial existente y la competitividad de la fuerza laboral. Sin embargo, reconoció que por muchos años no se abordó de forma integral el fortalecimiento institucional en atracción de inversión extranjera directa.
El economista Paul Boteo, director ejecutivo de la Fundación Libertad y Desarrollo, coincidió en que Guatemala no logró aprovechar el nearshoring, al comparar el crecimiento de la IED en México (47% en el 2024) y Brasil (13%) con el de Guatemala, que fue de solo 5.7% en 2025.
Boteo señaló que el país sigue siendo hostil a la inversión por factores como infraestructura deficiente, problemas de seguridad y un alto costo de mano de obra poco calificada. A su juicio, los tres aspectos más urgentes de atender son: mejorar la infraestructura, replantear la política salarial y desarrollar programas que fortalezcan el capital humano.
Según las proyecciones del Banco de Guatemala, la Inversión Extranjera Directa mantiene una tendencia al alza, aunque podría crecer mucho más si el país logra aprovechar las oportunidades que ofrece el contexto económico global actual.











