La tensión en el mercado cambiario argentino se intensificó en las últimas semanas de 2025, con la tasa de caución llegando a superar el 100% anual antes de acomodarse en torno al 57%. Este fenómeno se produjo en un contexto de mayor demanda estacional de pesos y una oferta cada vez más restringida, como parte de los esfuerzos del Banco Central por limitar la inflación.
Según los analistas, varios factores confluyeron para generar esta fuerte suba de las tasas de corto plazo en Argentina. Por un lado, algunos agentes tuvieron que recurrir al mercado de cauciones para cubrir posiciones de fin de año, lo que presionó al alza. Además, el receso de fin de año concentró la operatoria en las cauciones a 72 horas, recalentando aún más las tasas.
La política de encajes estrictos impuesta por el BCRA para desacelerar la inflación también tuvo como contrapartida esta suba de las tasas de corto plazo. Actualmente, la exigencia de encajes diarios para los bancos se sitúa en 75%, muy por encima del nivel histórico de 25%.
Por otra parte, la venta de bonos en pesos que efectúan bancos y empresas para hacerse de liquidez inmediata también presionó al alza de las tasas. Asimismo, se dio una presión compradora de divisas en el mercado de cambios en búsqueda de cobertura ante la actualización del esquema de bandas cambiarias a partir del 2 de enero, lo que sorprendió a los operadores.
Los analistas advierten que estos rendimientos excesivos en pesos son nocivos, ya que encarecen los costos de financiamiento y tienen consecuencias recesivas sobre la actividad económica, que viene estancada en el segundo semestre del año.
En este contexto, el BCRA busca llevar adelante una estrategia de "re-monetización de la economía", que busca compatibilizar la expansión de la actividad con la estabilidad de precios y el fortalecimiento de las reservas líquidas. Para ello, la base monetaria crecerá, pero a un ritmo inferior al de la demanda de dinero, siempre que la inflación local se mantenga por encima de la internacional.










