México reimpondrá aranceles a varios alimentos básicos como la carne de res, cerdo y leche en un intento por favorecer el abasto local, según un decreto de la oficina de la presidenta Claudia Sheinbaum.
La medida, que entrará en vigor el 1 de enero, también afectará al arroz con cáscara, el frijol, los aceites vegetales y los embutidos. Esto se enmarca dentro de la iniciativa "Plan México" de Sheinbaum para impulsar la industria nacional y reducir las importaciones.
Los productos habían sido exentos de aranceles de importación mexicanos a partir de 2022, como parte de un programa antiinflacionario para bajar los precios de un par de docenas de alimentos populares. Sin embargo, tras un análisis de las recientes presiones inflacionarias y de la tasa de crecimiento de las importaciones de países con los que México no tiene un tratado de libre comercio, el gobierno decidió reactivar los aranceles.
La medida subraya un cambio en curso que se aleja de décadas de políticas mayoritariamente de libre comercio aplicadas por gobiernos mexicanos anteriores. Muchos alimentos importados, como aves de corral, pescado, huevos, verduras y frutas, seguirán libres de aranceles.
Paralelamente, a principios de este mes, los legisladores mexicanos aprobaron un plan respaldado por Sheinbaum para imponer nuevos aranceles a las importaciones asiáticas, alineándose con los esfuerzos de Estados Unidos para endurecer las barreras comerciales contra los productos chinos. A partir del 1 de enero, México impondrá gravámenes de entre el 5% y el 50% a más de 1.400 categorías de productos procedentes de naciones asiáticas que no tienen un acuerdo comercial con México.
El nuevo decreto incluye periodos de transición para los importadores que firmaron contratos este año, lo que permitirá a algunos de ellos evitar los aranceles hasta principios de 2027. Esta medida busca minimizar el impacto en la cadena de suministro y dar tiempo a los importadores para adaptarse a los cambios.
En resumen, la decisión de México de reimplantar aranceles a varios alimentos básicos forma parte de una estrategia más amplia para impulsar la producción local y reducir la dependencia de las importaciones. Esto se enmarca en un giro hacia políticas más proteccionistas, alejándose de las tendencias de libre comercio predominantes en las últimas décadas.












