Durante el segundo mandato del expresidente Donald Trump, la migración nicarag ense a Estados Unidos se vio drásticamente afectada por un ambiente hostil hacia la comunidad inmigrante, el aumento de las deportaciones y la cancelación de programas de migración legal que existían en la Administración de Joe Biden.
Según datos oficiales, en 2025 hubo una importante disminución en el número de nicarag enses que lograron ingresar a territorio estadounidense, en comparación con años anteriores. Sin embargo, este descenso en la migración se vio acompañado por un preocupante aumento en las cifras de deportaciones y reasentamientos forzados.
El temor y la incertidumbre provocada por las políticas antiinmigrantes del gobierno de Trump llevaron a que muchos nicarag enses desistieran de intentar cruzar la frontera. Hasta noviembre de 2025, se registró una caída significativa en el flujo migratorio desde Nicaragua hacia Estados Unidos.
"La retórica y las acciones del gobierno de Trump crearon un ambiente de miedo y desconfianza entre la comunidad nicarag ense", explicó Sofía Hernández, experta en temas migratorios. "Muchos prefirieron quedarse en Nicaragua o buscar oportunidades en otros países, ante la percepción de que Estados Unidos ya no era un destino seguro".
Las deportaciones y el cierre de programas de migración legal, como el Estatus de Protección Temporal (TPS) y el Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), también jugaron un papel fundamental en la drástica disminución de la migración nicarag ense durante ese período.
"El gobierno de Trump hizo todo lo posible por cerrar las puertas a los inmigrantes, incluyendo a aquellos que habían estado viviendo legalmente en el país por años", señaló el analista político Ernesto Gómez. "Esto generó mucha incertidumbre y desesperanza entre los nicarag enses que buscaban una vida mejor en Estados Unidos".
A pesar de la caída en el número de migrantes, las cifras de deportaciones y reasentamientos forzados se mantuvieron altas, lo que generó un gran sufrimiento y trauma entre la comunidad nicarag ense, tanto en Estados Unidos como en su país de origen.
Expertos en derechos humanos y organizaciones de defensa de los inmigrantes condenaron enérgicamente las políticas antiinmigrantes del gobierno de Trump, calificándolas como crueles e inhumanas. Hicieron un llamado a la Administración Biden para que implementara políticas más justas y compasivas que permitieran a los nicarag enses y otros inmigrantes reconstruir sus vidas en Estados Unidos.












