El 31 de diciembre, una tragedia sacudió la estación de esquí de Crans Montana, en Suiza, cuando un incendio provocado por pirotecnia durante las celebraciones de Año Nuevo dejó al menos 40 muertos y 115 heridos, la mayoría en estado grave.
Según la información oficial, el siniestro se originó en el bar "La Constellation", ubicado en el sótano de un local de dos plantas, cuando algunas bengalas o artificios pirotécnicos entraron en contacto con el techo de madera. En cuestión de segundos, las llamas se propagaron rápidamente por toda la discoteca, que en ese momento albergaba a más de 100 personas.
Dos jóvenes francesas que se encontraban en el lugar relataron el pánico y la desesperación que se vivió durante la evacuación. "Todo el mundo gritaba", contó una de ellas, afirmando que algunas personas resultaron quemadas mientras intentaban huir por la pequeña puerta de salida.
La policía cantonal de Valais descartó la hipótesis de un atentado y señaló que los esfuerzos se enfocan en la identificación de las víctimas, un proceso que podría llevar tiempo debido a la gravedad de las quemaduras. Algunos de los heridos más graves serán trasladados a hospitales de Alemania, Francia e Italia, que han ofrecido su apoyo a las autoridades suizas.
Uno de los aspectos más dolorosos de esta tragedia es la edad de las víctimas, que podrían ser muy jóvenes. Aunque la policía no ha confirmado cifras precisas, se estima que los asistentes al bar correspondían a un rango de entre 15 y 20 años.
El presidente francés, Emmanuel Macron, expresó su "profunda emoción" y envió un mensaje de "plena solidaridad" y "apoyo fraterno" al pueblo suizo. Las investigaciones continúan para determinar las causas exactas del incendio y si se cumplieron con las medidas de seguridad en el local.
Esta devastadora tragedia ha conmocionado a Suiza y al mundo, dejando una estela de dolor y luto en una celebración que debería haber sido de alegría y esperanza.











