El 2025 termina como un año desafiante para los migrantes dominicanos, sobre todo para aquellos asentados en Estados Unidos y Puerto Rico, debido a las preocupaciones por la implementación de políticas migratorias más estrictas por parte de la Administración Trump, que llegaron a afectar incluso a criollos con estatus regular.
Además del miedo y la tristeza provocados por la salida forzada de un país que consideraban suyo por años, los criollos también fueron protagonistas de crímenes y casos judiciales. Sin embargo, la diáspora dominicana en los últimos meses no ha hecho más que crecer y darse a conocer por grandes hitos y logros personales que ponen en alto el nombre de la República Dominicana desde sus países de acogida.
Con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, el pasado 20 de enero, se activaron medidas contra la migración irregular, una postura defendida por el republicano y sus partidarios, pero que tendió un manto de "miedo" y provocó una situación "peor que la pandemia" en muchos lugares con alta presencia de inmigrantes.
En Puerto Rico, las redadas migratorias comenzaron a principios de año, con agentes federales descendiendo en Barrio Obrero, considerado el corazón de la diáspora dominicana en la capital. Esto llevó a la población inmigrante a recluirse en sus hogares por temor a ser interceptados y arrestados.
La situación se agravó con la muerte de Félix Julián Cabrera, de 66 años, quien falleció en su casa tras sufrir un ataque al corazón y no acudir a un hospital por miedo a ser detenido. Los dominicanos se convirtieron en los extranjeros más detenidos durante las redadas, incluyendo a personas con estatus regular, como Aracelys Terrero Mota, víctima de violencia doméstica que fue arrestada.
En Estados Unidos continental, el temor también se apoderó de los dominicanos en lugares como Nueva York, Massachusetts y Nueva Jersey. Las primeras redadas en la Gran Manzana convirtieron el hogar de la mayor comunidad dominicana en suelo estadounidense en un desierto, con negocios perdiendo clientes y empleados que se negaban a presentarse por miedo a los agentes migratorios.
Las deportaciones de dominicanos crecieron en más de un 20% en 2025, con 862 criollos más que el año anterior. Estados Unidos mantiene su posición como el país que más repatría dominicanos, con 3,986, unos 338 más que en 2024, para un incremento del 9%.
Entre los dominicanos deportados se incluyen personas acusadas de homicidio, abusos sexuales y tráfico de fentanilo, así como reincidentes en el ingreso ilegal al territorio estadounidense. Casos como el de Edgar Batista Matos, deportado por quinta vez, y Virginia Basora González, deportada una vez y arrestada nuevamente, fueron viralizados por la Casa Blanca de Trump.
Los dominicanos también fueron tendencia por el liderazgo de bandas criminales en varios casos cuyos tentáculos sobrepasaron las fronteras estadounidenses y llegaron hasta la República Dominicana. Tal es el caso de Demetrio Reyes Martínez, alias "CookieNerd", responsable de una red internacional dedicada al robo de dispositivos electrónicos.
A pesar de estos desafíos, la diáspora dominicana también tuvo historias de éxito y reconocimientos este año. Desde estudiantes destacados, como los 30 reconocidos en el programa "Orígenes de Excelencia 2025", hasta profesionales como la doctora Elianny Lantigua G ichardo, quien asumió la dirección de la Cátedra de Iniciativas de Salud Global en la República Dominicana para la Universidad de Yale.
Además, el reverendísimo Manuel de Jesús Rodríguez fue nombrado el primer sacerdote nacido en la República Dominicana en alcanzar el episcopado en la historia de la Iglesia católica en Estados Unidos, convirtiéndose en el sexto obispo de la Diócesis Católica de Palm Beach, Florida.











