Según la psicóloga clínica Scarlett Muñoz, el inicio del año suele estar cargado de expectativas, pero también de emociones complejas. Enero representa para muchas personas un retorno abrupto a la rutina, lo que puede provocar altos niveles de estrés y ansiedad.
"Después de las fiestas y el descanso, volver a la rutina laboral y a las obligaciones diarias puede ser un shock emocional para muchos", explica Muñoz. "Hay una sensación de pérdida de la libertad y el disfrute que se tenía durante las vacaciones, lo que genera tristeza, ansiedad e incluso depresión en algunas personas".
La experta señala que este impacto emocional se debe a varios factores. Por un lado, el cambio abrupto de ritmo y actividades puede ser difícil de procesar. Además, la presión por cumplir con metas y propósitos de año nuevo también puede ser una fuente de estrés.
"Muchas personas se imponen retos y objetivos muy ambiciosos para el nuevo año, sin tener en cuenta que retomar la rutina ya es un desafío en sí mismo. Eso les genera frustración y sensación de fracaso si no logran cumplir con todo lo que se propusieron", advierte Muñoz.
La psicóloga recomienda ser pacientes y compasivos con uno mismo durante este período de transición. Sugiere establecer una rutina gradual, priorizar el autocuidado y evitar sobrecargarse de compromisos. También destaca la importancia de mantener hábitos saludables como ejercicio, sueño adecuado y una alimentación equilibrada.
"Es normal sentir cierta tristeza o ansiedad al volver a la rutina después de las fiestas. Lo importante es reconocer esas emociones y buscar formas de procesarlas de manera saludable", concluye Muñoz. "Con el tiempo, la adaptación a la nueva dinámica se vuelve más sencilla".











