El ejercicio aeróbico es mucho más que una simple recomendación para mantener la forma física. Según los expertos, es un pilar fundamental para preservar la salud cognitiva y el bienestar cerebral a lo largo de toda la vida.
La ciencia y la práctica clínica coinciden en que la actividad física regular puede retrasar el deterioro cerebral y mejorar la memoria. Esto se debe a que el ejercicio activa procesos clave en el cerebro, como la neuroplasticidad, que permiten el aprendizaje y la adaptación diaria.
"El mejor ejercicio es el que disfrutas y puedes hacer con constancia", señala la fisioterapeuta consultada por Eatingwell. Y es que la adherencia a la rutina es crucial para lograr beneficios cerebrales prolongados.
El ejercicio aeróbico, como correr o nadar, estimula la producción de factores neurotróficos que favorecen la supervivencia y el crecimiento de las neuronas. Además, libera hormonas como las endorfinas, que mejoran el estado de ánimo y reducen el estrés, la ansiedad y la depresión.
Incluso una sola sesión de ejercicio aeróbico puede aportar mejoras medibles en la claridad mental y la memoria. Y la práctica regular contribuye a la regeneración y protección de las células cerebrales, contrarrestando el envejecimiento natural.
Los expertos recomiendan realizar entre 2 y 3 sesiones semanales de ejercicio aeróbico de intensidad moderada a vigorosa, con una duración de 30 a 60 minutos cada una, para obtener mayores beneficios en la salud cerebral.
Además del ejercicio, otros hábitos como una dieta rica en grasas saludables, el entrenamiento de fuerza y la estimulación mental también juegan un papel clave en el bienestar cognitivo.
En resumen, dar al cuerpo la oportunidad de moverse de manera regular y proporcionar al sistema nervioso condiciones óptimas repercute directamente en el bienestar global, permitiendo que mente y cuerpo funcionen en plena sintonía.












