Estados Unidos se enfrenta a una grave crisis de salud pública, con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) informando que el país ha registrado 2.012 casos de sarampión hasta el 23 de diciembre de 2022. Esta cifra representa la mayor cantidad de contagios en más de tres décadas, superando los 2.126 casos reportados en 1992.
El sarampión, una enfermedad altamente contagiosa, había sido prácticamente erradicada en Estados Unidos gracias a los programas de vacunación. Sin embargo, en los últimos años se ha observado un preocupante resurgimiento de la enfermedad, principalmente entre comunidades con bajas tasas de inmunización.
Los expertos atribuyen este aumento a la disminución de las tasas de vacunación, impulsada en parte por el movimiento antivacunas. Algunas personas han optado por no vacunar a sus hijos, poniendo en riesgo no solo a sus familias, sino a toda la comunidad.
"El sarampión es una enfermedad muy grave que puede causar complicaciones graves, incluyendo neumonía, encefalitis e incluso la muerte. Es fundamental que la gente se vacune para protegerse a sí misma y a los demás", advirtió el doctor Robert Redfield, director de los CDC.
Las autoridades sanitarias han hecho un llamado urgente a los padres y cuidadores para que lleven a los niños a vacunarse y mantener al día sus esquemas de inmunización. Asimismo, se han implementado campañas de concientización para promover la importancia de la vacunación y contener la propagación del sarampión.
"Estamos en una situación crítica. Si no logramos aumentar las tasas de vacunación, podríamos ver un resurgimiento aún mayor de esta enfermedad potencialmente mortal", señaló Redfield.
Los CDC instan a la población a estar alerta y a acudir de inmediato a un centro de salud si presentan síntomas de sarampión, como fiebre, tos, conjuntivitis y sarpullido característico. Solo la vacunación y la vigilancia constante podrán poner fin a esta preocupante crisis de salud pública.












