En los últimos once meses, los votantes latinoamericanos han dado un giro hacia la derecha, rechazando a la izquierda pro-China y apoyando a gobiernos de derecha aliados de Estados Unidos. Este cambio ha disminuido el número de gobiernos de izquierda en la región de diecinueve a siete.
La ola roja que dominó América Latina a principios de este siglo, cuando Chávez financiaba ampliamente a los candidatos de izquierda, ha dado paso a una nueva realidad política. Ahora, los gobiernos de izquierda pro-China reciben sanciones económicas y diplomáticas, mientras que los aliados de Estados Unidos reciben ayuda y un trato preferencial.
Esta tendencia se refleja en las recientes elecciones en países como Bolivia y Honduras, donde los votantes han optado por gobiernos de derecha. El próximo año, Colombia y Brasil enfrentarán elecciones, y los candidatos de izquierda Petro y Lula, junto con Sheinbaum en México, serán los últimos bastiones de la izquierda en la región.
La política exterior de Estados Unidos, bajo la responsabilidad del Secretario de Estado Marco Rubio, ha girado 180 grados. Ahora, el Hemisferio Occidental es la principal prioridad para Washington, que busca ser preeminente en su "vecindario" y evitar la presencia estratégica de adversarios como China, Rusia e Irán.
Según el autor, un exfuncionario nicaragüense, los votantes latinoamericanos han aprendido que para mejorar, deben elegir gobiernos de derecha aliados de Estados Unidos, y no de izquierda pro-China. Esta tendencia pone en riesgo la supervivencia de las tres dictaduras que aún quedan en la región.


