El gobierno de Javier Milei atraviesa un momento de tensión interna luego de que se conocieran los últimos resultados del índice de confianza elaborado por la Universidad Di Tella. Los datos revelan un desplome significativo en la percepción positiva de los jóvenes hacia la gestión actual, una situación que ha encendido las alarmas en los despachos de la Casa Rosada debido al impacto político que esto podría acarrear a mediano plazo.
De acuerdo con el informe detallado por la institución académica, el índice de confianza que los jóvenes depositan en el gobierno sufrió una caída del 23% únicamente durante el último mes. Esta cifra representa un dato preocupante para el oficialismo, ya que implica que uno de cada cuatro jóvenes que anteriormente creían en la gestión de Milei dejó de hacerlo durante el mes de julio. Este retroceso en el apoyo del sector juvenil es visto con especial preocupación, dado que este grupo demográfico había sido uno de los pilares fundamentales del ascenso del libertario.
La inquietud en la Casa Rosada radica en que este fenómeno podría afectar directamente los planes estratégicos de Javier Milei para el ciclo electoral de 2027. La apuesta principal del gobierno es lograr una victoria en primera vuelta en las próximas elecciones presidenciales para evitar un ballotage. Esta estrategia es considerada vital, ya que la mayoría de los sondeos actuales sitúan al mandatario en una posición desfavorable en caso de llegar a una segunda vuelta. El informe advierte que existe un rechazo hacia la figura del libertario que crece constantemente y que, en algunos casos, ya supera el 60 por ciento, un nivel que analistas consideran potencialmente letal en un escenario de segunda vuelta electoral.
A este escenario de pérdida de confianza se suma un dato económico desalentador: casi la mitad de las personas que se identifican como libertarios manifiestan que su situación económica actual es peor que la del año pasado. Este sentimiento de deterioro financiero se refleja también en el índice de confianza del consumidor, elaborado asimismo por la Universidad Di Tella, donde Milei también registró un desplome. Estos resultados ponen en duda la viabilidad de una reelección que, dentro de las filas del oficialismo, se daba por descontada hasta hace poco tiempo.
Ante la gravedad de los indicadores, se han producido cambios tácticos en la estrategia política del gobierno. Karina Milei ha tomado medidas concretas para estabilizar el rumbo, congelando la interna política que mantenía con Santiago Caputo. Asimismo, la hermana y principal asesora del presidente abandonó la estrategia de presentar candidatos puros en las distintas provincias, optando en su lugar por apurar un acuerdo electoral con los gobernadores aliados. Esta maniobra evidencia que el gobierno reconoce que no cuenta con el margen suficiente para asegurar la reelección del Presidente sin apoyos territoriales sólidos.
En términos estadísticos, el Índice de Confianza (ICG), que la Universidad Di Tella mide de manera sistemática desde el año 2001, se situó en julio en 1,94 puntos. Esto representa una disminución del 6,5% en comparación con lo medido en mayo pasado. Al realizar una comparativa con gestiones anteriores, la cifra actual es un 3,9% más baja que la conseguida por Mauricio Macri en su trigésimo primer mes de mandato, aunque se mantiene un 73% más alta que la alcanzada por Alberto Fernández en el mismo período de su gestión.
La tendencia descendente es persistente. Frente al mismo período del año 2025, Milei registró una caída del 21%. Desde la Universidad Di Tella explicaron que, en julio, se retomó la tendencia bajista observada durante el año 2026, siendo junio la única excepción en ese trayecto.
Para los analistas y el mercado, el Índice de Confianza en los gobiernos es uno de los indicadores más respetados y seguidos. Esto se debe a que, a diferencia de las encuestas de imagen tradicionales que miden la popularidad superficial de los políticos, este índice suele marcar tendencias más profundas y estructurales sobre la percepción de la gestión, lo que convierte a los resultados actuales en una señal de advertencia crítica para la administración de Javier Milei.


