El descarrilamiento del Tren Interoceánico en Oaxaca, México, que dejó 13 personas fallecidas, ha reavivado la polémica política en torno a la seguridad de los proyectos ferroviarios impulsados por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
Poco después del accidente, el senador Gerardo Fernández Noroña, cercano al gobierno, salió en defensa del proyecto y lanzó duros ataques contra la oposición, a quienes acusó de "lucrar" con la tragedia. Noroña criticó a figuras como el dirigente del PRI, Alejandro "Alito" Moreno, y a la diputada Margarita Zavala, esposa del expresidente Felipe Calderón, por cuestionar la seguridad del Tren Interoceánico.
Por su parte, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, pidió no caer en "especulaciones" y dejó en manos de la Fiscalía General de la República (FGR) la investigación sobre las causas del accidente. Sheinbaum aseguró que las nuevas líneas ferroviarias se construyen "con todos los requisitos técnicos de seguridad".
Según las autoridades, el tren descarriló cerca de la localidad de Nizanda, Oaxaca, durante la mañana del 28 de diciembre. Hasta el momento se desconoce qué provocó que la unidad se saliera de las vías, aunque la Secretaría de Marina señaló que una camioneta había verificado previamente el buen estado de la infraestructura.
El secretario de Marina, Raymundo Morales Ángeles, informó que se recuperó un dispositivo conocido como "caja negra" que registra datos clave sobre la operación del tren, como velocidad y frenado. Esto será clave para determinar las causas del siniestro.
El accidente se produce en medio de una fuerte polarización política en México, con la oposición cuestionando la seguridad de los proyectos ferroviarios impulsados por AMLO, como el Tren Maya y el Tren Interoceánico. Mientras tanto, el gobierno y sus aliados han salido a la defensiva, acusando a sus críticos de "lucrar" con la tragedia.

