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Fanggu: El fenómeno de las ciudades artificiales que recrean el pasado de China

Para muchos viajeros nacionales frustrados por una economía estancada, los pueblos fanggu parecen ofrecer la escapada perfecta.

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Fanggu: El fenómeno de las ciudades artificiales que recrean el pasado de China
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China impulsa la tendencia fanggu, la creación de ciudades y pueblos artificiales que imitan la antigüedad para llenar el vacío de un legado físico perdido. Estas atracciones, diseñadas meticulosamente para parecer centenarias, responden a una demanda moderna de experiencias inmersivas y valor emocional, convirtiéndose en escenarios ideales para el turismo y el contenido viral en redes sociales. Desde el lujo de Gubei hasta el renacimiento tecnológico de la dinastía Tang en Xi'an, el fenómeno incluye el alquiler de trajes tradicionales y bodas que viajan en el tiempo. Aunque generan ingresos millonarios y atraen a millones de visitantes globales, el modelo enfrenta críticas por su falta de autenticidad, transformando la historia en una experiencia aséptica similar a la de un parque temático.

China posee un profundo orgullo por su historia, aunque gran parte de su legado físico ha desaparecido a lo largo del tiempo debido a guerras, incendios, revoluciones y saqueos. Ante este vacío, ha surgido una tendencia denominada "fanggu", que consiste en la creación de atracciones de imitación histórica. En diversas regiones del país, se han construido desde cero pueblos enteros que emulan el estilo antiguo, donde palacios y bulevares son diseñados meticulamente, utilizando técnicas como el trasplante masivo de vides y el desgaste mecánico de tejas para simular antigüedad.

Esta tendencia responde a una demanda de los consumidores modernos, quienes, según Yang Jinsong, director del Instituto Internacional de la Academia de Turismo de China, están más dispuestos a pagar por el "valor emocional" y buscan un significado cultural a través de experiencias inmersivas. Para muchos ciudadanos chinos, especialmente aquellos afectados por una economía estancada, estos pueblos representan una escapada ideal. La experiencia se complementa con el uso de "Hanfu", trajes tradicionales que se pueden alquilar por un promedio de 15 dólares, mientras que paquetes adicionales de 10 dólares ofrecen maquillaje, accesorios y fotografía profesional. Estas sesiones, que buscan la estética de piel pálida y labios rojos, se han vuelto virales en la red social Xiaohongshu. Asimismo, la tendencia ha atraído a jóvenes extranjeros bajo el movimiento "Chinamaxxing", que populariza la estética y costumbres chinas.

Uno de los ejemplos más destacados es Gubei, un pueblo que imita el estilo de los pueblos acuáticos de Jiangnan, con canales, casas de té y calles empedradas. Ubicado cerca de la Gran Muralla, Gubei ofrece una contradicción geográfica: mientras que Jiangnan significa "al sur del río Yangtsé", Gubei se encuentra en el norte, a unos 1.300 kilómetros de distancia de dicha región. El complejo no es una reliquia, sino una construcción de 2014 impulsada por una empresa estatal con una inversión de 600 millones de dólares, diseñada para combinar la atracción de la Gran Muralla con la estética de los pueblos del sur.

Gubei ha logrado un éxito comercial significativo, con alta demanda en plataformas como Klook, donde los usuarios califican la experiencia con un promedio de 4,9 estrellas. El complejo incluye desde casas de huéspedes sencillas hasta resorts de lujo que pueden costar hasta 500 dólares por noche. Sin embargo, no todos los visitantes están satisfechos. Algunos, como Minyada “Minnie” Chotichaicharin, una estudiante tailandesa, expresan sentirse engañados al descubrir que la supuesta antigüedad del lugar es artificial.

En Xi’an, antigua capital y centro de la Ruta de la Seda, se ha desarrollado la "Ciudad Datang Everbright". Este espacio de 2.100 metros es un renacimiento de la Edad de Oro de la dinastía Tang, caracterizado por pagodas rojas y música electrónica, atrayendo a casi 75 millones de visitantes anuales. En este lugar ha surgido la moda de las bodas que "viajan en el tiempo", donde las parejas realizan sesiones fotográficas con tres cambios de vestuario: hanfus de la época Tang, qipaos de la época republicana y vestidos occidentales modernos.

Empresas como el estudio nupcial Mr. Zhou ofrecen paquetes complejos que incluyen guionistas, directores y actores que recrean ceremonias antiguas con danza del león y trompetas. Estas producciones, que culminan con el novio llegando a caballo y la novia entre fuegos artificiales, representan un gasto considerable, llegando en algunos casos a equivaler al sueldo mensual de los recién casados.

Finalmente, en la región de Xinjiang, el gobierno ha reposicionado la zona como una "ventana al mundo" aprovechando el legado de la Ruta de la Seda. En 2025, la región registró 323 millones de turistas y generó ingresos superiores a los 53.000 millones de dólares. Un punto focal es la Ciudad Vieja de Kashgar, la cual fue demolida y reconstruida hace más de una década. Aunque mantiene sus callejuelas laberínticas, es descrita como una réplica aséptica y modernizada de la vida cultural uigur. Para algunos turistas extranjeros, como Edward Zhou, la experiencia resulta "surrealista", comparando el lugar con un parque temático, aunque reconoce que ofrece una perspectiva histórica única.

Mientras que algunos visitantes valoran la evasión que ofrecen estos destinos, otros critican la falta de transparencia sobre la autenticidad de las construcciones. No obstante, el éxito de estas ciudades artificiales está asegurado gracias a su alta visibilidad y atractivo en las redes sociales.