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Estrés y piel: los efectos devastadores y cómo combatirlos

La exposición prolongada a estímulos amenazantes desencadena una cascada hormonal con efectos devastadores en el cuerpo, incluyendo la piel. Cómo la inflamación y radicales libres afectan el equilibrio cutáneo y cómo restaurarlo desde sus causas internas

Estrés y piel: los efectos devastadores y cómo combatirlos

El estrés es mucho más que una sensación pasajera. Sus efectos sobre la piel son devastadores y van más allá de lo emocional, manifestándose de forma visible. Médicos especialistas coinciden en que la exposición prolongada a situaciones de tensión desencadena una cascada hormonal con impactos profundos en la salud, el aspecto y la capacidad de regeneración de la piel.

La médica especialista en cirugía plástica y estética Griselda Seleme explicó que "el estrés influye negativamente en la piel y altera los procesos de cicatrización de las heridas". Esto se debe a que "reduce la producción de colágeno, lo cual disminuye la capacidad de regeneración y acelera la aparición de signos de envejecimiento". Además, el estrés puede desencadenar o empeorar patologías como rosácea, acné o dermatitis.

Por su parte, la médica cirujana y especialista en medicina del estrés Cristina Sciales detalló las tres fases del deterioro que provoca el estrés en la piel: 1) Activación del eje hipotálamo-hipófiso-adrenal, con liberación de cortisol; 2) Estrés oxidativo, con daño celular y pérdida de colágeno y elastina; 3) Amplificación de síntomas como sequedad, enrojecimiento, arrugas, acné y alopecia.

El dermatólogo funcional Lucas Ponti explicó que "el cortisol inhibe la actividad de los fibroblastos, que son las células que producen colágeno y elastina en la piel". Esto no solo afecta la producción, sino que incrementa las enzimas que degradan estas proteínas estructurales, lo que acelera el envejecimiento cutáneo.

Frente a este panorama, los expertos coinciden en la necesidad de un abordaje integral que combine hábitos saludables, manejo emocional y tratamientos médicos específicos. Recomiendan una alimentación rica en antioxidantes, omega 3 y proteínas; ejercicio físico regular; y técnicas de relajación como meditación y respiración diafragmática. Además, destacan la importancia de una rutina de cuidado de la piel personalizada, que incluya activos renovadores, antioxidantes y protección solar.

"La piel es un reflejo de nuestro estado interno", afirmó Sciales. Por eso, el mayor desafío es combatir los efectos del estrés desde una perspectiva global, atendiendo no solo la superficie, sino también los desequilibrios que se producen a nivel fisiológico y emocional.

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