El balance de la epidemia de sarampión que se declaró en marzo en Bangladés superó el miércoles la cifra de 1.000 muertos, según informaron las autoridades sanitarias de este país. Este episodio se sitúa como una de las epidemias de esta enfermedad más mortíferas en la historia de la nación asiática.
La crisis sanitaria ha puesto de manifiesto las deficiencias existentes en el sistema de prevención de enfermedades infantiles. Este sector se ha visto afectado de manera directa por la desorganización de los servicios estatales tras la caída de la ex primera ministra Sheikh Hasina en el año 2024.
De acuerdo con las estadísticas oficiales publicadas por la Dirección General de Servicios de Salud, la enfermedad ya ha causado la muerte de exactamente 1.002 niños. Esta cifra trágica se desglosa de un total acumulado de 187.484 casos que han sido debidamente registrados por los centros sanitarios desde el inicio del brote en el mes de marzo.
Ante la gravedad de la situación, el gobierno puso en marcha campañas de inmunización de emergencia desde la primavera boreal. El portavoz de la Dirección General de Servicios de Salud, Zahid Raihan, informó que a través de estas acciones se logró vacunar a más de 18 millones de niños en todo el territorio afectado.
A pesar de los esfuerzos logísticos desplegados por las autoridades sanitarias, el portavoz reconoció las limitaciones de la intervención actual. "Desgraciadamente no conseguimos alcanzar la inmunidad colectiva", lamentó Raihan durante sus declaraciones a los medios de comunicación.
El representante gubernamental explicó además que la enfermedad no pudo ser erradicada por completo mediante estas medidas extraordinarias. "Nuestro objetivo era reducir el número de víctimas. Seguiremos vacunando a nuestros niños", añadió el funcionario al detallar la continuidad de los operativos sanitarios en el país.
Uno de los principales factores que han dificultado el control de la epidemia es la cobertura incompleta de la población infantil en riesgo. Según los datos proporcionados por los propios servicios de salud, alrededor de 4 millones de niños no participaron en ninguna de las campañas de vacunación organizadas por el Estado durante este periodo.
A nivel internacional, la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica al sarampión como una de las enfermedades más contagiosas que existen en la actualidad para el ser humano. El organismo sanitario internacional estima que este padecimiento provoca aproximadamente 95.000 muertes al año a nivel global, afectando principalmente a los niños menores de cinco años que no han recibido la vacuna correspondiente.
La situación en Bangladés continúa siendo monitoreada por las autoridades locales, mientras los equipos médicos mantienen los esfuerzos de vacunación para intentar contener la propagación del virus entre la población infantil que aún permanece sin inmunizar y reducir así el impacto de la epidemia en las próximas semanas.





