¿Qué se necesita para resistir la presión en el punto más profundo de la Tierra? En el oeste del Pacífico, la Fosa de las Marianas alberga el Challenger Deep, un lugar que alcanza aproximadamente los 10,935 metros de profundidad. A este nivel, la presión es devastadora, situándose cerca de las 1,080 atmósferas, lo que equivale a unos 110 megapascales. Para dimensionar esta profundidad, el Monte Everest cabría en esta columna de agua con espacio de sobra.
Llegar hasta allí exige una ingeniería capaz de proteger a los ocupantes. Los vehículos diseñados para el fondo oceánico utilizan cascos de presión, frecuentemente con compartimentos esféricos, ya que esta geometría distribuye mejor las fuerzas externas y reduce las zonas de concentración de tensión. Estos sistemas también requieren flotabilidad especializada para funcionar durante horas lejos de cualquier asistencia inmediata.
Las misiones han permitido descender a este entorno extremo. En 1960, Jacques Piccard y Don Walsh llegaron al fondo en el batiscafo Trieste. En 2012, James Cameron realizó una bajada en solitario, y desde 2019, Victor Vescovo ha regresado al lugar en diferentes inmersiones utilizando equipos modernos.
Determinar la profundidad exacta es un reto técnico. El valor de 10,935 metros puede variar debido a la precisión de los sensores, la gravedad local y las propiedades del agua. Además, el fondo no es plano, presentando diversas depresiones e irregularidades.
Estas expediciones permiten observar sedimentos, el relieve y organismos adaptados a la zona hadal, además de probar materiales y sensores en condiciones físicas severas. Debido a que gran parte del océano carece de un mapeo detallado, estas misiones son fundamentales para comprender la geología y la vida marina.
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