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Crisis total en el Gobierno: Santilli pidió a Villarruel que dé un paso al costado

El jefe de Gabinete salió a contestarle a la titular del Senado, que este viernes volvió a intervenir en las redes para criticar a su compañero de fórmula. “Me preocupa profundamente que el presidente de la Nación replique insensateces e inventos. Tengo genuina preocupación por su estado”, lanzó. El mensaje cayó muy mal en la Rosada y fue el ministro coordinador el que tomó el guante.

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Crisis total en el Gobierno: Santilli pidió a Villarruel que dé un paso al costado
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Guerra abierta en la Casa Rosada. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, y Patricia Bullrich exigieron que la vicepresidenta Victoria Villarruel dé un paso al costado, acusándola de traicionar al gobierno y alinearse con un proyecto político ajeno. El conflicto escaló luego de que Villarruel cuestionara la salud mental del presidente Javier Milei y lanzara ataques personales contra aliados del oficialismo. Esta ruptura ocurre en un momento crítico para la agenda legislativa, con la aprobación de la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en juego para el 6 de agosto. Con un número de votos ajustado y fuertes disputas sobre la extranjerización de tierras, la crisis interna pone en riesgo los acuerdos gubernamentales y redefine el tablero político con la mirada puesta en 2027.

El clima político en la Casa Rosada ha alcanzado un nuevo nivel de hostilidad. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, decidió este viernes profundizar la confrontación abierta entre el entorno del presidente Javier Milei y la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel. En una entrevista reciente, Santilli fue tajante al solicitar que la titular del Senado “dé un paso al costado”, fundamentando su pedido en el accionar de la funcionaria hacia el mandatario.

Según señaló el jefe de Gabinete, la coherencia política es fundamental dentro de un equipo de gestión. “Si vos sos parte de un Gobierno y estás constantemente atacando al Presidente, tenés que dar un paso al costado”, afirmó Santilli, dejando en claro que considera inadmisibles las actitudes de la vicepresidenta. Para el funcionario, los recientes dichos de Villarruel constituyen “agravios impropios de una persona que acompañó al presidente en la fórmula”. En un tono de provocación, Santilli la chicaneó sugiriendo que “arme su proceso y que compita”, una alternativa que, en el contexto de un escenario político polarizado, parece cada vez más distante.

Esta ofensiva no fue un hecho aislado. La jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich, se sumó a las críticas, asegurando que Villarruel se encuentra lejos de las ideas que representan el gobierno actual. La exministra fue aún más allá al afirmar que la vicepresidenta “ya ha decidido ser parte de un proyecto distinto al nuestro”, llegando a describir su tendencia política actual como una inclinación hacia un “peronismo conservador”.

El cruce de declaraciones es la culminación de una semana cargada de tensiones. Previamente, Villarruel había utilizado sus redes sociales para lanzar fuertes cuestionamientos sobre la salud psíquica y emocional del Presidente de la Nación. La jefa del Senado expresó su “profunda preocupación” ante lo que calificó como “insensateces e inventos”, mencionando que le inquietan las “persecuciones imaginarias” que el mandatario replica tanto en Argentina como en el exterior.

En esa misma línea, Villarruel arremetió contra un tuit del Presidente, calificándolo de “semejante estupidez” y exigiendo la presentación de pruebas sobre sus afirmaciones. Durante este episodio, también atacó duramente a la diputada Lilia Lemoine, a quien se refirió despectivamente como “cerebro de microbio Bolukalo”. Estos hechos marcan un alejamiento definitivo del tono “institucionalista” que la vicepresidenta solía pregonar.

El impacto de este conflicto interno llega en un momento crítico para la agenda legislativa. El próximo 6 de agosto se prevé la reanudación de la sesión para tratar el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, el cual representaría el cuarto intento del oficialismo por lograr su aprobación. En este sentido, la Casa Rosada convocará el próximo martes a la Mesa Política para coordinar modificaciones en el cronograma.

El panorama numérico es ajustado. Desde el oficialismo estiman que cuentan con entre 35 y 37 voluntades, cifras que consideran “justas” pero suficientes si logran el apoyo de los mandatarios. Sin embargo, en el Senado el optimismo es menor. Existen voces que sugieren que la sesión del 6 de agosto podría postergarse debido a que los votos no están asegurados, especialmente en relación con los dos legisladores misioneros. Si bien el radicalismo es el principal aliado y mayoritariamente acompañaría el articulado, la incertidumbre persiste.

A pesar de los esfuerzos de Patricia Bullrich y de Federico Sturzenegger, autor de la ley, no se han logrado destrabar todas las voluntades. El punto más conflictivo es el capítulo de extranjerización de la tierra. Voces cercanas al ministro de Desregulación han ironizado diciendo que “ganan los xenófobos” para describir el escollo que representa este tema. En este punto, la propia Villarruel ha manifestado que no quiere la venta de tierras a extranjeros, un sentimiento nacionalista que se ha visto reavivado recientemente por la bandera “Las Malvinas son Argentinas” exhibida por la selección nacional de fútbol.

En medio de esta tensión máxima, el Gobierno se prepara para encarar el último tramo del período ordinario de sesiones. Según describió Bullrich, este proceso servirá como un “test” para cerrar acuerdos con gobernadores con la mira puesta en la carrera electoral de 2027. Mientras tanto, la agenda sigue acumulando temas: el viernes ingresó el proyecto de reforma de la carta orgánica del Banco Central, y el martes habrá reuniones con bloques aliados en Diputados. En la Cámara alta, aún quedan pendientes la reforma política, la ley de “zonas frías” y la modificación del régimen de Inocencia Fiscal.