Un grupo de acompañantes terapéuticos y domiciliarios ha iniciado una medida de fuerza consistente en una protesta con acampe frente a la sede de la obra social de la provincia de Buenos Aires, IOMA. Esta acción surge como respuesta directa a la falta de pago de las prestaciones adeudadas, una situación que ha llevado a los profesionales del sector a tomar medidas drásticas para visibilizar su reclamo y exigir la regularización de sus haberes.
La problemática central radica en que la obra social registra un atraso superior a los tres meses en la liquidación de los honorarios correspondientes a estos profesionales. Según denuncian los trabajadores, este incumplimiento no representa un hecho aislado, sino que se trata de una problemática estructural que afecta profundamente la estabilidad económica de quienes desempeñan estas tareas. La falta de pagos regulares conlleva una precarización del trabajo, situando a los acompañantes en una posición de vulnerabilidad laboral que impacta directamente en su calidad de vida y en la sostenibilidad de su actividad profesional.
Más allá del perjuicio económico individual, los profesionales advierten sobre un riesgo mayor: la continuidad del acompañamiento de los pacientes. El sector enfatiza que el trabajo del acompañante terapéutico y domiciliario es fundamental para personas que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad. Cuando la remuneración de estos servicios se ve interrumpida o retrasada sistemáticamente, se pone en peligro la estabilidad de los tratamientos y el bienestar de los afiliados que dependen de estos cuidados especializados para su salud y desarrollo cotidiano.
El malestar ha escalado debido a la percepción de abandono por parte de las autoridades de la obra social. En declaraciones brindadas a la prensa, una de las profesionales, identificada como Ángeles, detalló que el grupo de manifestantes se encuentra apostado en la puerta de la entidad desde las diez de la mañana. Ángeles subrayó un punto crítico de la jornada: el acompañamiento activo de las familias de los pacientes. La presencia de los familiares en el acampe demuestra que la problemática ha trascendido el ámbito laboral para convertirse en un problema de salud pública que afecta el núcleo familiar de los afiliados.
La profesional denunció enfáticamente que, a pesar de la permanencia de los manifestantes en el lugar y la visibilidad de la protesta, ningún funcionario de IOMA ha bajado a dialogar con el grupo, ni ha brindado una respuesta concreta, ni mucho menos ha establecido una fecha cierta para el cobro de los honorarios pendientes. Esta ausencia de diálogo y de voluntad política para resolver el conflicto ha agravado la tensión y el malestar generalizado entre los prestadores que operan en la región.
Ante la falta de interlocutores válidos y la ausencia de respuestas oficiales, los prestadores han ratificado la continuidad del acampe. Los manifestantes han dejado claro que no abandonarán la sede de la obra social hasta que se logre un compromiso formal y por escrito. Este compromiso debe incluir no solo la regularización inmediata de los pagos que se encuentran pendientes desde hace más de tres meses, sino también la garantía de que se implementará un mecanismo que evite que estos retrasos vuelvan a ocurrir en el futuro.
El objetivo final de la medida es doble: por un lado, asegurar la justa remuneración del trabajo profesional y, por otro, garantizar el derecho a la salud de los afiliados de IOMA. Los acompañantes sostienen que no puede haber un sistema de salud eficiente si los profesionales que sostienen los cuidados domiciliarios y terapéuticos no cuentan con las condiciones básicas de trabajo. La protesta se mantiene firme, a la espera de que la obra social provincial tome cartas en el asunto y brinde una solución definitiva a una deuda que ya resulta insostenible para el sector.


