El expresidente Donald Trump es conocido por su disposición a demonizar a sus adversarios e impulsar investigaciones criminales contra quienes considera sus enemigos. Sin embargo, en el actual clima político, ha resultado notablemente ausente de la intensa cruzada que el ala republicana y el movimiento MAGA han emprendido contra el Dr. Anthony Fauci. Esta actitud sugiere que el actual escenario resulta incómodo para el mandatario, dado el vínculo profesional que mantuvo con el médico durante la crisis sanitaria.
Durante la pandemia de covid-19, Trump trabajó voluntariamente junto a Fauci durante meses y, en diversas ocasiones, expresó opiniones favorables sobre él. Incluso, al finalizar su mandato en 2021, Trump otorgó a Fauci una condecoración presidencial, reconociendo sus esfuerzos en la Operación Warp Speed. Este gesto ocurrió después de que Fauci hubiera implementado muchas de las medidas que los republicanos ahora califican como deplorables o ilegales.
La retórica contra Fauci ha escalado significativamente en el seno del Partido Republicano. Durante un testimonio ante el Senado, Fauci invocó la Quinta Enmienda para evitar responder a ciertas preguntas, lo que desató una ola de críticas. La representante de Florida, Anna Paulina Luna, llegó a referirse a él como el “Dr. ‘Mengele’ Fauci”, comparándolo con el médico nazi responsable de experimentos atroces en campos de concentración. Por su parte, el senador de Alabama, Tommy Tuberville, afirmó que Fauci tuvo responsabilidad en la muerte de nueve millones de personas, una declaración que el presentador de Fox Business Network que lo entrevistaba señaló como carente de pruebas.
Otra de las acusaciones principales, que también carece de evidencia demostrada, es que Fauci mintió sobre el financiamiento gubernamental de Estados Unidos para investigaciones de “ganancia de función” en Wuhan, China, las cuales algunos sugieren pudieron contribuir al brote del coronavirus.
A pesar de que este tipo de narrativas suelen animar a su base electoral, Trump se ha mostrado moderado. Al ser cuestionado en Fox News sobre revelaciones recientes en los diarios de Fauci, presentadas por medios conservadores como pruebas condenatorias, Trump minimizó la situación. Afirmó que Fauci fue un actor mucho más relevante en la administración de Biden y agregó: “Me cansé de él. Él era, recuerdas eso, sabes que quería cerrar todo”.
Tras la decisión de Fauci de acogerse a la Quinta Enmienda, mientras republicanos como el senador Josh Hawley sostenían que “ninguna persona honesta” haría tal cosa, Trump defendió que probablemente fueron los abogados quienes aconsejaron esa postura. El expresidente también intentó reducir la importancia de Fauci en la toma de decisiones, declarando en un evento de la Casa Blanca que él simplemente “heredó a Fauci” y que el médico “cometió muchos errores y no fue un factor importante para mí”.
Este comportamiento es coherente con la postura de Trump a lo largo de los años. Aunque criticó sus consejos, frecuentemente elogió al Dr. Fauci como persona. En julio de 2021, Trump mencionó: “Me gusta el Dr. Fauci. Realmente me llevo bien con él”, aunque añadió que solía hacer lo contrario a sus recomendaciones y que eso resultaba ser lo correcto. En octubre de 2020, reiteró que se llevaba muy bien con él, e incluso en mayo de 2021, durante una entrevista con Candace Owens, reclamó parte del mérito de la vacuna, recordando que Fauci trabajaba para él.
El dilema político para Trump es evidente: si se aceptaran las acusaciones infundadas de que Fauci cometió crímenes contra la humanidad o causó millones de muertes, Trump, como jefe de Estado que lo supervisó y premió, quedaría implicado por haber permitido tales acciones. Este escenario es similar al fervor anti-vacunas del GOP, que resulta problemático para Trump debido a su rol central en la creación de la vacuna contra el covid-19.
Además, Trump parece evaluar el costo político. Encuestas del año pasado indican que la mayoría de los estadounidenses aún confían en Fauci, razón por la cual el tema no fue un pilar de su campaña en 2024, salvo intentos ocasionales de vincular al médico con Ron DeSantis durante las primarias.
Aunque el GOP podría intentar utilizar la figura de Fauci para revitalizar a su base en las campañas de 2026, es probable que necesiten el respaldo de Trump para lograrlo, un apoyo que, hasta el momento, el expresidente no parece dispuesto a brindar.


