El candidato presidencial por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), Rafael Aguirre, ha presentado una plataforma política centrada en el cambio de rumbo de las políticas públicas, priorizando la salud, la educación, la transparencia administrativa y la reactivación económica. En una reciente entrevista concedida al programa "Encuentro con Julio Villagrán", el médico especialista detalló que su aspiración a la Presidencia de la República nace de una profunda preocupación por la situación actual del país, basando su propuesta en un proceso de construcción colectiva.
Aguirre señaló que su plan de gobierno no es un esfuerzo individual, sino el resultado de consultas y discusiones con profesionales de diversas disciplinas, organizaciones sociales, representantes del sector agropecuario, defensores de los derechos humanos y expertos en materia de pensiones. El objetivo de este consenso es formular alternativas viables para enfrentar los problemas estructurales que afectan a la población.
Uno de los pilares fundamentales de su discurso es la defensa del magisterio. El candidato denunció la existencia de advertencias sobre posibles despidos masivos de docentes y expresó su rechazo tajante a las propuestas que sugieren la sustitución de parte del proceso educativo mediante el uso de inteligencia artificial. Para Aguirre, la formación de la niñez y la adolescencia debe recaer estrictamente en los docentes y no en plataformas tecnológicas. En consecuencia, prometió que un eventual gobierno bajo su mando detendría los despidos de maestros y aseguraría la aplicación plena de la Ley de la Carrera Docente, incluyendo las evaluaciones periódicas necesarias para concretar los incrementos salariales que han estado pendientes durante años. Asimismo, criticó que las pensiones actuales para los educadores sean insuficientes para cubrir necesidades básicas tras décadas de servicio.
Desde su perspectiva como médico internista, Aguirre estableció una conexión directa entre la crisis económica y el deterioro de la salud pública. Afirmó que en su práctica diaria observa a pacientes afectados por niveles críticos de estrés, derivados de problemas financieros y del creciente endeudamiento de las familias salvadoreñas. El candidato analizó datos que indican un crecimiento del 8.5% en los créditos bancarios, lo que representa una cartera de préstamos superior a los 21 millones de dólares. Según Aguirre, este incremento no es necesariamente un indicador de dinamismo económico, sino una señal de que la población recurre al crédito para solventar gastos cotidianos. Por ello, propuso una política económica que analice el destino de este endeudamiento y cree mecanismos para aliviar la carga financiera de los ciudadanos.
En cuanto a las finanzas del Estado, el aspirante reconoció que el elevado endeudamiento público será un desafío para cualquier administración futura. Aunque admitió que la reestructuración de los préstamos requiere de negociaciones técnicas con entidades financieras y organismos internacionales, sostuvo que la prioridad inmediata sería la transparencia. Aguirre anunció que uno de sus primeros decretos sería eliminar las reservas de información en las instituciones estatales, argumentando que el acceso a los datos públicos es indispensable para recuperar la confianza ciudadana y criticó que fondos públicos permanezcan clasificados a pesar de las promesas oficiales de transparencia.
En el ámbito sanitario, el médico propuso medidas urgentes para optimizar la atención sin requerir inversiones masivas. Sugirió restablecer los convenios entre la Universidad de El Salvador y el Hospital Rosales para reincorporar a los estudiantes de medicina en labores hospitalarias y redistribuir al personal médico que actualmente realiza consultas virtuales hacia la atención presencial. Además, planteó devolver la administración del nuevo Hospital Rosales al Ministerio de Salud, eliminando la estructura de la Red Nacional de Hospitales por considerarla burocrática. Al respecto, reveló que los ocho directivos de dicha red perciben un salario mensual de 8,000 dólares.
Para reducir la dependencia de proveedores internacionales y garantizar el suministro de fármacos para enfermedades crónicas y oncológicas, Aguirre propuso fortalecer la industria farmacéutica nacional e incluso la creación de una empresa pública de medicamentos esenciales, asegurando que esto no afectaría el modelo de libre empresa, sino que fomentaría la competencia.
Finalmente, el candidato rechazó haber pactado acuerdos ocultos con dirigentes políticos o con el actual Gobierno, definiendo su candidatura como una decisión personal y ciudadana. Reiteró que buscará modernizar la currícula educativa, invertir en infraestructura escolar y mantener un diálogo permanente con sindicatos, organizaciones sociales y la empresa privada, reconociendo a esta última como un actor importante, aunque no el único motor del desarrollo económico del país.

