El incendio forestal que azota la zona de la Vall d'Uixó, en Castellón, ha entrado en su sexto día de actividad. Tras una jornada marcada por una mejora en las condiciones meteorológicas, el Puesto de Mando Avanzado ha manifestado un optimismo cauteloso, logrando consolidar aproximadamente el 70 % del perímetro del fuego. A pesar de estos avances, los equipos de extinción advierten que el incendio todavía no puede considerarse estabilizado, ya que persisten rebrotes y áreas críticas que requieren un intenso trabajo de enfriamiento.
Hasta el momento, las llamas han devastado un total de 9.664 hectáreas, extendiéndose a lo largo de un perímetro de 81,6 kilómetros. El impacto humano ha sido considerable, afectando a más de 7.000 vecinos que han tenido que abandonar sus hogares. De este grupo, más de 320 personas continúan alojadas en recursos autonómicos. Asimismo, las autoridades mantienen la recomendación de utilizar mascarillas y consumir agua embotellada, una medida especialmente enfatizada para los residentes de La Vilavella.
En una reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI) celebrada esta tarde, se ha tomado la decisión de levantar la orden de evacuación para los municipios de Alfondeguilla, Chóvar y Sueras. Esta medida permitirá que alrededor de 1.800 vecinos puedan regresar a sus domicilios. No obstante, la situación sigue siendo delicada y, por razones de seguridad y necesidades operativas, el desalojo se mantiene vigente para cerca de 5.200 personas hasta las 23:59 horas del próximo 31 de julio. Entre las poblaciones que permanecen evacuadas se encuentran Artana, Eslida, Aín, Alcudia de Veo y Tales, además de la pedanía de Artesa en Onda y las urbanizaciones Solaig, Montserrat y Peña Negra en Betxí.
El despliegue de medios ha sido masivo. El conseller de Emergencias e Interior, Juan Carlos Valderrama, ha destacado la labor del operativo, señalando que se han desplegado 30 medios aéreos y que, en cada turno, trabajan más de 400 efectivos, contando con un total de 1.200 profesionales disponibles para combatir el fuego.
La estrategia para las próximas horas se centrará en los focos prioritarios durante la noche, específicamente en las zonas de Aín, Artana y Eslida. El mando operativo, Kidelán, ha descrito esta área como "muy quebrada, espesa y difícil", lo que complicará las labores de los brigadistas. Simultáneamente, se mantendrán patrullas de consolidación en los entornos de Betxí y Montí, donde aún se registran temperaturas elevadas. De hecho, la fragilidad de la situación quedó evidenciada este jueves con un rebrote en la zona de Penya Negra, en el término municipal de Betxí, un sector que llevaba aproximadamente día y medio apagado y que ha obligado a movilizar nuevamente los recursos de extinción.
Para apoyar a los desplazados, la Universitat Jaume I, en colaboración con la Generalitat Valenciana, ha habilitado sus instalaciones para alojar a más de 70 vecinos de los municipios de Aín, Ayódar, Fuentes de Ayódar, Sueras y Onda.
Mientras tanto, el panorama meteorológico sigue siendo preocupante. Emergencias de la Generalitat Valenciana ha activado el nivel de preemergencia extremo (Nivel 3) por riesgo de incendios forestales en toda la Comunitat. La mayor amenaza reside en la probabilidad de tormentas secas, especialmente peligrosas en el interior de Castellón, el interior y sur de Valencia, y el norte de Alicante, sin descartarse su aparición en el litoral castellonense. Las autoridades han instado a la ciudadanía a extremar la precaución y evitar cualquier actividad que genere chispas o llamas en zonas vegetales.
Este escenario se enmarca en una tendencia alarmante en el sur de Europa. Un estudio publicado en la revista Scientific Reports, liderado por Raúl Cordero de la Universidad de Groningen, indica que las condiciones climáticas que propician incendios grandes y destructivos han aumentado un 50 % en los últimos 50 años. En la Península Ibérica, los días de verano propicios para la ignición y propagación se han duplicado debido al calor extremo y las sequías.
En España, la situación es crítica: ya se han superado las 200.000 hectáreas calcinadas en lo que va de año. De los diez mayores incendios del verano, al menos ocho han sido causados por negligencias, imprudencias o acciones intencionadas. Destaca el incendio de Burgohondo en Ávila, que ha calcinado 55.000 hectáreas, convirtiéndose en el mayor incendio registrado en el país.


