La Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco) mantiene actualmente bajo alerta amarilla a 75 municipios integrados en la región conocida como el Corredor Seco de Honduras. Esta medida responde a la persistente falta de precipitaciones y al impacto directo de la sequía, una situación que ha puesto en estado de emergencia a diversas localidades, destacando la crítica situación que atraviesan los municipios de San Antonio de Flores y Soledad, ubicados en la zona sur del departamento de El Paraíso.
La crisis climática, estrechamente vinculada al fenómeno de El Niño, ha provocado una disminución drástica en las lluvias, lo que ha derivado en la destrucción masiva de cultivos esenciales para la subsistencia de la población rural. Esta pérdida de cosechas ha agravado significativamente la crisis alimentaria en la región, dejando a miles de familias sin sus principales fuentes de alimento y sustento económico.
En el municipio de San Antonio de Flores, la gravedad de la situación ha llevado al alcalde Pedro Cáceres a describir la realidad local con términos alarmantes. Durante una entrevista concedida al Noticiero Hoy Mismo, el mandatario municipal calificó la situación actual como una "pandemia de hambre", subrayando la urgencia de una intervención inmediata. Según los datos proporcionados por Cáceres, el municipio ha sufrido una pérdida total, equivalente al 100 %, de sus cultivos de maíz y frijol, que representan la base de la dieta y la economía local.
Además del impacto agrícola, la sequía ha golpeado severamente el sector ganadero. El alcalde informó que, debido a la falta de agua, se ha registrado la muerte de entre 100 y 120 reses, lo que representa un golpe financiero devastador para los productores locales. En términos humanos, Cáceres estimó que aproximadamente 2,000 personas se encuentran atravesando una situación crítica. Un detalle particularmente preocupante es la situación de la infancia, ya que se ha reportado que hay niños asistiendo a los centros educativos sin haber ingerido alimentos, evidenciando el alcance de la inseguridad alimentaria en el municipio.
Por otro lado, en el municipio vecino de Soledad, la situación es igualmente alarmante. El alcalde Wilmer Ávila informó que la corporación municipal tomó la decisión de declarar el estado de emergencia desde el pasado mes de junio. De acuerdo con los reportes de la municipalidad, se estima que hasta 5,000 habitantes podrían estar atravesando una crisis alimentaria o encontrarse en un riesgo inminente de padecerla debido a la prolongada sequía.
En cuanto a las medidas de mitigación, el alcalde Ávila señaló que el gobierno, operando a través del Programa Mundial de Alimentos (PMA), ha realizado la entrega de una ración anticipada de alimentos a 700 familias. No obstante, a pesar de este esfuerzo humanitario, el alcalde sostiene que una gran parte de la población del municipio continúa desprotegida y sin el apoyo necesario para enfrentar la escasez de suministros básicos.
A nivel nacional, el panorama coordinado por Copeco muestra una distribución de alertas que refleja la magnitud del problema en el territorio hondureño. Además de los 75 municipios que se encuentran en alerta amarilla, hay otros 49 municipios que permanecen bajo alerta verde y un total de 113 localidades que continúan bajo vigilancia constante para monitorear la evolución de la sequía y prevenir un colapso mayor en la seguridad alimentaria.
Ante este escenario, Nelson Márquez, subsecretario de Copeco, se pronunció sobre las acciones gubernamentales a seguir. Márquez informó que el municipio de San Antonio de Flores recibirá apoyo gubernamental en los próximos días. Esta respuesta oficial surge como consecuencia directa de la solicitud formal realizada por el alcalde Pedro Cáceres para atender la emergencia que afecta a sus habitantes.

