La Unidad de Rectores de las Universidades Privadas de Costa Rica (UNIRE) ha puesto formalmente en duda la calidad y el proceso de aplicación de la prueba de incorporación que el Colegio de Abogados utiliza para habilitar a los nuevos profesionales del Derecho para el ejercicio de su carrera. Esta organización, que agrupa a un total de 15 instituciones de educación superior privadas que imparten la carrera de Derecho en el país, ha manifestado su preocupación sobre la transparencia y la eficacia del instrumento de evaluación actual.
En un esfuerzo por buscar mejoras en el proceso de certificación profesional, UNIRE ha solicitado formalmente al Colegio de Abogados la entrega de una copia completa de las pruebas que fueron aplicadas durante el mes de abril. El objetivo primordial de esta solicitud es permitir que un grupo de especialistas externos y expertos en la materia puedan analizar a fondo la calidad del instrumento. De acuerdo con los rectores, es fundamental que se realice un análisis técnico exhaustivo para determinar si el examen cumple con los estándares necesarios o si requiere ajustes significativos.
Los representantes de las universidades privadas han sido específicos sobre los puntos que desean revisar. Entre los aspectos prioritarios se encuentra la elaboración de las preguntas, la metodología utilizada para la evaluación y la identificación de posibles errores o problemas técnicos que pudieran afectar la calificación de los aspirantes. Para UNIRE, es imperativo asegurar que la evaluación sea justa, precisa y refleje adecuadamente las competencias necesarias para ejercer la abogacía.
Sin embargo, el proceso de diálogo entre las universidades y el ente regulador parece haber llegado a un punto de estancamiento. Según informaron los rectores, la solicitud formal para acceder a los documentos de la prueba fue enviada desde el pasado mes de junio. A pesar del tiempo transcurrido, el Colegio de Abogados no ha hecho entrega de la documentación solicitada ni ha dado una respuesta satisfactoria a la petición. Ante este silencio administrativo, UNIRE ha indicado que se encuentra analizando la posibilidad de acudir a la Sala Constitucional para hacer valer su derecho a la información y buscar una resolución legal a este conflicto.
Más allá de la revisión de una prueba específica, UNIRE ha planteado una crítica estructural sobre la gestión del proceso de incorporación. Las universidades cuestionan el hecho de que sea el propio Colegio de Abogados quien asuma la responsabilidad tanto de preparar como de aplicar el examen. Desde la perspectiva de la organización de rectores, existe un conflicto de intereses o, al menos, una falta de objetividad cuando la entidad que regula la profesión es la misma que diseña la evaluación de ingreso.
Como solución a esta problemática, UNIRE propone que la evaluación de incorporación sea trasladada a una entidad externa e independiente. Argumentan que un organismo neutral garantizaría una mayor transparencia y rigor técnico en el proceso, eliminando cualquier sesgo institucional. Los rectores recalcaron que, tras 11 años de aplicación del modelo actual, es estrictamente necesario revisar y actualizar la metodología utilizada para evaluar a quienes buscan incorporarse al ejercicio legal en el país.
Este clima de tensión ha tenido repercusiones adicionales en la relación entre ambas entidades. Recientemente, UNIRE tomó la decisión de rechazar su participación en el Consejo Académico Consultivo de Derecho, un órgano propuesto por el Colegio de Abogados. Las universidades privadas fundamentaron su negativa argumentando que dicho consejo carecería de capacidad real para tomar decisiones trascendentales, ya que sus funciones no serían vinculantes. Para los rectores, integrarse a un órgano que no tiene poder ejecutivo o capacidad de imponer cambios sería un ejercicio ineficaz.
Con estas acciones, las 15 universidades privadas buscan impulsar una reforma en el sistema de acceso al ejercicio profesional del Derecho, insistiendo en que la modernización y la independencia de las evaluaciones son pasos críticos para asegurar la calidad de los profesionales que se incorporan al sistema judicial y legal de Costa Rica.


