La empresa estatal de aeronavegación, Boliviana de Aviación (BoA), atraviesa una situación operativa crítica que ha quedado al descubierto tras el diagnóstico preliminar emitido por su nuevo gerente, Estanislao Finfera. Según las declaraciones del ejecutivo, recogidas por el canal Bolivia Tv, la aerolínea enfrenta graves deficiencias que impactan directamente en la calidad del servicio y en el cumplimiento de sus compromisos con los pasajeros.
En términos de capacidad operativa, Finfera detalló que, aunque la empresa cuenta con una flota de entre 15 y 17 aviones, en la práctica solo dispone de 10 aeronaves operativas. Esta reducción drástica de la capacidad instalada ha provocado que la compañía no pueda dar abasto para cumplir con las rutas y los horarios programados, lo que se traduce en recurrentes demoras, cancelaciones y alteraciones constantes en el cronograma de vuelos que afectan a los usuarios.
El desglose de la flota no operativa revela un escenario preocupante. De acuerdo con el gerente, cinco aviones se encuentran actualmente fuera de servicio debido a trabajos de mantenimiento. A esto se suma la situación de una aeronave que ha permanecido en reparaciones en México durante más de un año y medio, y un caso particularmente grave en el Aeropuerto Internacional de Viru Viru, en Santa Cruz, donde un avión se encuentra desmantelado.
Ante este hecho, Estanislao Finfera ha calificado el desmantelamiento de la aeronave en Santa Cruz como un acto de “canibalismo aeronáutico”. Debido a la gravedad de la situación, el gerente anunció que se iniciarán investigaciones formales sobre este proceso de desmantelamiento, así como sobre la presunta venta de una aeronave por un monto de seis millones de dólares, hecho que también será objeto de escrutinio administrativo y legal.
Otro punto crítico revelado por la gerencia es la estructura de propiedad de la flota. Finfera señaló que, de todas las aeronaves que integran la empresa, solo “una y media” es propiedad real de BoA, mientras que el resto de la flota se encuentra bajo contratos de leasing. Esta dependencia de alquileres externos, sumada a la falta de mantenimiento y a lo que el ejecutivo definió como una “administración deficiente”, ha llevado a la empresa estatal a su estado actual de fragilidad.
Para abordar esta crisis, la nueva gerencia ha establecido un cronograma de acción. Se anunció que en la primera quincena de agosto se presentará un diagnóstico integral del estado de Boliviana de Aviación. Este informe detallado tendrá como objetivo identificar con precisión todas las deficiencias operativas, financieras y administrativas, sirviendo como base para elaborar un plan de fortalecimiento que permita rescatar la viabilidad de la compañía. A pesar del panorama adverso, Finfera ha sostenido que la empresa es “totalmente recuperable”.
Paralelamente, el Gobierno ha iniciado gestiones para la renovación de la flota. Durante la primera semana de julio, el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, realizó una visita a la planta de Embraer en Brasil. Embraer, que se posiciona como el tercer mayor fabricante de aviones a nivel mundial después de Boeing y Airbus, es el líder en el mercado de jets regionales con capacidades de entre 70 y 130 pasajeros. Esta visita se enmarca en los esfuerzos por adquirir nuevas aeronaves y mejorar la prestación de los servicios de la aerolínea estatal.
El ministro Zamora, quien ha salido en defensa de la gestión del nuevo gerente, admitió previamente que BoA cuenta con una flota de 20 aeronaves, de las cuales solo 10 están operativas, coincidiendo con el dato de operatividad pero difiriendo ligeramente en el número total de aviones. El titular de Obras Públicas reconoció que los aviones presentan un desgaste significativo debido a su antigüedad, afirmando que “los aviones ya están un poco viejos y tienen cada vez mayores problemas”. Por este motivo, el ministro enfatizó que se está trabajando en un plan de renovación aérea para fortalecer la competitividad de la empresa en el sector.


